Una regia neofascista ed eversiva, secondo gli investigatori, dietro la guerriglia urbana nelle vie di Roma sabato scorso durante la manifestazione dei #nogreepass, fino all'assalto della sede della #Cgil. Un arresto a Milano, 12 nella Capitale, tra loro i leader di #ForzaNuova. https://t.co/xomQEkKKs2 | Twitter: @Tg1Rai

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Italia debate prohibir a los partidos fascistas después de una noche de graves asaltos y altercados en Roma tras una manifestación contra el pasaporte COVID, convocada por el partido Forza Nuova. Algunos violentos aprovecharon la movilización para atacar un hospital y las oficinas de la Confederación General Italiana del Trabajo (CGIL), principal sindicato del país transalpino.

Las imágenes de la destrucción de la planta baja de las oficinas de la central sindical han recorrido las redes sociales y todo el mundo, mientras las autoridades prometen que no va a haber impunidad contra los protagonistas de actos que encienden violentamente la convivencia.

En Roma la manifestación contra el Gobierno por su papel en la gestión del coronavirus degeneró en un intento de asalto de la sede del ejecutivo. Los manifestantes fueron repelidos por las fuerzas de seguridad, que recibieron con lanzamiento de objetos y artefactos incendiarios.

Por su parte, decenas de exaltados irrumpieron en la sede de un importante sindicato. Más tarde la batalla campal prosiguió en un cercano centro hospitalario, al cual habían trasladado a un manifestante herido. Al parecer sus compañeros se enfrentaron con los sanitarios. Dos enfermeras y dos agentes de seguridad sufrieron heridas de diversa índole.

En respuesta, este mismo lunes el grupo del Partido Demócrata italiano (PD), la mayor formación progresista del país, ha presentado una moción para pedir la ilegalización de los movimientos neofascistas, tras las violentas manifestaciones que sembraron el caos el pasado sábado en Roma.

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La iniciativa, lanzada en el Senado y en la Cámara de los Diputados, insta al Gobierno de Mario Draghi, que encabeza una coalición entre todos los partidos excepto la ultradechista Hermanos de Italia, a «seguir el dictado constitucional que prohíbe la reorganización del disuelto Partido Fascista» adoptando las medidas que sean oportunas.

El balance del caos vivido en la capital de Italia fue de 38 policías heridos, 600 manifestantes identificados, y 12 detenidos, entre los que se hallan los líderes de Forza Nuova, Giuliano Castellini y Roberto Fiore.

También este lunes el principal representante del sindicato atacado, Maurizio Landini, ha pedido la ilegalización de las fuerzas políticas fascistas. «Todas estas formaciones que se identifican con el fascismo deben ser disueltas. Es el momento de decirlo claramente», ha indicado, en referencia a lo que considera un «ataque a la democracia» y una «ofensa a la Constitución».

Asimismo, y ante la posibilidad de que las escenas de violencia se lleven a cabo en nuevas fechas, protagonizadas por escuadrones de antivacunas y neofascistas, con la concurrencia de algunas citas en el horizonte como la obligatoriedad del certificado sanitario para trabajar o la cumbre de jefes de Gobierno del G20, a finales de mes, el Ministerio del Interior analizará la situación en un encuentro previsto para el próximo miércoles.

A tenor de la situación, la ministra del Interior, Luciana Lamorgese, ha organizado esta semana una reunión en la que participará el delegado de Gobierno en Roma, Matteo Piantedosi, para preparar un plan de seguridad a partir del 15 de octubre, según los medios locales.

Además, el jefe de Gobierno, Mario Draghi, que hoy visita la sede del CGIL, ha anunciado el impulso de nuevas medidas para limitar al máximo las manifestaciones, según Corriere della sera.