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La canciller alemana, Angela Merkel, descartó este sábado enviar armas para ayudar al Gobierno ucraniano a combatir a los separatistas prorrusos, pero dijo que tampoco hay garantías de que su última iniciativa de paz con el presidente francés Francois Hollande vaya a funcionar.

En una conferencia sobre seguridad celebrada el sábado en Múnich, a la que asistieron funcionarios estadounidenses, europeos, ucranianos y rusos, Merkel dijo que el plan francoalemán presentado a Kiev y Moscú fue un intento que merece la pena, aunque reconoció que «no está claro que vaya a fructificar».

Hollande lo calificó como un esfuerzo desesperado para poner fin al conflicto en el este de Ucrania, que ha costado la vida a más de 5.000 personas. Tras la anterior anexión rusa de la península de Crimea, la crisis ha llevado a nuevos mínimos la relación de Rusia con Occidente.

«Si no logramos encontrar no sólo un compromiso, sino un acuerdo de paz duradero, sabemos perfectamente cuál será el escenario. Tiene un nombre, se llama guerra», dijo Hollande a los periodistas en Tulle, en el centro de Francia.

«Creo que esta es una de las últimas oportunidades, por eso asumimos esta iniciativa», dijo Hollande, en referencia a las conversaciones que la canciller alemana y él mismo tuvieron el viernes con el presidente ruso, Vladimir Putin.

El debate en Múnich se centró en la división de posturas entre Europa y Estados Unidos sobre cómo enfrentarse a Putin, mientras los rebeldes apoyados por Moscú ganan terreno.

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, está siendo sometido a la presión de parte del Congreso para enviar a Kiev armas letales.

El comandante de la OTAN, el general Philip Breedlove, dio en Múnich las mayores muestras hasta el momento de que quiere que los aliados consideren el envío de armas a Ucrania.

«No creo que debiéramos descartar la posibilidad de la opción militar», dijo Breedlove a un grupo de periodistas, precisando que se refería a proporcionar armas o capacidad militar y que «no está habiendo conversaciones de hombres sobre el terreno».

El sábado en Kiev, el portavoz del Ejército ucraniano dijo que los separatistas habían intensificado los bombardeos de las fuerzas gubernamentales en todas la líneas del frente y que parecieron estar concentradas en nuevas ofensivas sobre el pueblo ferroviario clave de Debaltseve y en la ciudad costera de Mariupol.

Merkel, que mantuvo un encuentro a tres bandas con el presidente ucraniano, Petro Poroshenko, y el vicepresidente de Estados Unidos, Joe Biden, en Múnich, volará el domingo a Washington para reunirse con Obama.

La canciller cuestionó la estrategia del envío de armas para luchar contra los separatistas, quienes se cree que tienen suministro ilimitado de armas por parte de colaboradores rusos.

«Entiendo el debate, pero creo que más armas no conduciría a los progresos que Ucrania necesita. Realmente lo dudo», dijo Merkel en la Conferencia de Seguridad.

Merkel y Hollande volvieron a casa desde Moscú al final de la noche del viernes, tras cinco horas de conversaciones con Putin, quien no cedió más allá de prometer el mantenimiento de las conversaciones.

«Si es verdad que no puede resolverse militarmente, entonces creo que deberíamos centrar nuestros esfuerzos en otras cosas. Hay ya un gran número de armas en la región y no veo que eso haya hecho más probable una solución militar», apuntó Merkel.