Protesta en la explanada de los Inválidos contra la ley del matrimonio homosexual, promulgada por el Gobierno de Hollande. | STEPHANE MAHE

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Los detractores del matrimonio homosexual volvieron a tomar ayer las calles de París en la primera manifestación multitudinaria convocada después de que el presidente de Francia, el socialista François Hollande, promulgara la ley que autoriza a personas del mismo sexo a casarse y a adoptar niños.

La tercera gran protesta de este tipo -en la que participaron 150.000 personas, según la policía, y «más de un millón», según los organizadores- estuvo vigilada por 4.500 agentes, ante la radicalización de las últimas marchas contra la autorización de las bodas gays en Francia.

Incidente

El único incidente de la jornada no se produjo en la explanada de los Inválidos, donde convergieron las marchas salidas de tres puntos de la capital de quienes reclaman que se derogue la controvertida ley, sino en la sede del Partido Socialista (PS) en París.

Una veintena de individuos de extrema derecha entraron a la sede el partido gobernante y desplegaron en el tejado una banderola en la que podía leerse: 'Holande, dimisión'. Fueron desalojados por la policía y el incidente no pasó a mayores.

El resto de la jornada, que coincidía con el Día de la Madre en Francia, se desarrolló en un ambiente que el diputado Henri Guaino, de la opositora Unión por un Movimiento Popular (UMP) y próximo al ex presidente Nicolas Sarkozy, describió in situ como «familiar, pacífica y paternal».

También salió a la calle el líder de la oposición conservadora, Jean-François Copé, que criticó las «inaceptables tentativas de presión y de intimidación» del primer ministro, Jean-Marc Ayrault, quien en la víspera había acusado a la UMP de contribuir a la «crispación y a la radicalización» al prestar su apoyo a los manifestantes.

Copé, presidente de la UMP, ha prometido que, en caso de que su partido gane las elecciones presidenciales de 2017, celebrará un referéndum sobre esa ley, aprobada por la mayoría de izquierdas de la Asamblea Nacional y el Senado.

Philippe, un manifestante llegado de Biarritz (suroeste) y agarrado a una bandera vasca, explicó que espera «que un día haya un referéndum o que se retire antes la ley».