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La prima de riesgo española batió ayer un nuevo récord desde la creación del euro al cerrar la sesión en 432 puntos básicos ya que, a pesar de los cambios políticos en Italia y Grecia, persiste la desconfianza hacia los países periféricos de la Unión Europea. Los inversores optaron un día más por reducir sus posiciones en renta variable, con lo que la Bolsa española cayó un 2,15%, al tiempo que se deshicieron de deuda periférica, provocando que la rentabilidad del bono español a 10 años cerrara en 6,11%.

Los ataques de los inversores no cesaron y provocaron la escalada de las primas de riesgo de varios países europeos. A juicio de los expertos, las ventas masivas tanto en los mercados de deuda como en los de renta variable trasladaron el «mensaje claro» de que no vale sólo con cambiar al jefe de un Ejecutivo, sino que urgen a anunciar y aplicar reformas que reconduzcan la situación cuanto antes.

Presión

Por eso, ni la llegada al poder en Italia de un tecnócrata como Mario Monti ni el inminente relevo en la Presidencia del Gobierno español, ante las elecciones del próximo domingo, han servido para reducir la presión sobre Europa. El foco parece haberse puesto sobre las dos grandes economías del sur de la región, con lo que obligaron a Italia a pagar ayer el interés más alto desde 1997.

Una vez más, los inversores optaron por desprenderse de deuda periférica, especialmente italiana y española, provocando que la rentabilidad del bono a 10 años del país transalpino subiera hasta el 6,70 %. La prima de riesgo de Italia subió hasta 492 puntos básicos, frente a los 456 a los que cerró el viernes.