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La conmemoración del aniversario de los bombardeos contra Dresde siempre ha convocado extremistas de izquierda y de derecha y este año -cuando se cumplen 65 años de uno de los ataques más duros de la II Guerra Mundial- no ha sido una excepción.
A los actos oficiales, a los que han asistido más de 10.000 personas a favor de la paz y contra el extremismo, se agregó una marcha de neonazis que fue interceptada por manifestantes de izquierda, lo que generó enfrentamientos en los que tuvo que intervenir la policía.
Los bombardeos contra Dresde constituyen uno de los hechos de la Segunda Guerra Mundial que más emociones contradictorias generan en Alemania.
Los ataques a la Florencia del Elba, como se conocía a la ciudad del este de Alemania, son un símbolo del sufrimiento de la población civil germana durante la guerra y los neonazis siempre han querido capitalizar la tragedia.
Castigo
Otros ven los bombardeos como un castigo a los crímenes nazis, y recuerdan que quienes lanzaron las primeras bombas sobre objetivos civiles fueron pilotos de la Luftwaffe alemana. «El fuego volverá a nosotros», advirtió un hombre citado en las memorias del pintor Otto Griebel, ante las llamas que consumían la sinagoga de Dresde el 9 de noviembre de 1938.
Ese fuego se volvió contra Dresde el 13 de febrero de 1945 cuando pasadas las diez de la noche 245 aviones británicos empezaron sus ataques contra la ciudad, sobre la cual arrojaron sólo en el primer cuarto de hora 881,1 toneladas de bombas. Hasta esa noche, Dresde se había sentido segura y creía ingenuamente que quedaría a salvo de los aliados, por lo que la defensa antiaérea era precaria y apenas había refugios seguros.