Lo mismo pero diferente. | Danny Moloshok

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Cuando Anatomía de una caída fue ignorada por Francia para representar al país galo en los Oscar, el camino hacia la gloria para J.A. Bayona y su película más ambiciosa hasta la fecha, La sociedad de la nieve, parecía mucho más claro; el filme reunía todos los ingredientes para enamorar a los académicos -un drama de superación nunca falla-, pero le salió un duro competidor: La zona de interés (Reino Unido). El filme de Jonathan Glazer, una apuesta arriesgada a la par que escalofriante, se llevó el gato al agua como mejor película internacional. A pesar de tener tres candidaturas -el Oscar para Robot Dreams hubiera sido un momento mágico, una lástima-, España se fue finalmente de vacío. El director de El orfanato y Lo imposible tendrá que esperar un poco más para llevarse al tío Oscar a casa.

Volviendo a Anatomía de una caída y La zona de interés, sin duda dos de las propuestas más interesantes de la última cosecha cinematográfica, la protagonista de ambas, Sandra Hüller, fue otra de las grandes estrellas de la noche más allá de sus opciones al premio. Sin duda, 2023 ha sido el mejor en la carrera de esta actriz alemana de la que seguro veremos grandes cosas. El título al que aspiraba, el de mejor actriz, fue una sorpresa y al mismo tiempo no lo fue, recayó en Emma Stone por su brillante actuación en Pobres criaturas. Todo apuntaba a que Lily Gladstone (Los asesinos de la luna) iba a ser la primera actriz nativa norteamericana en alzarse con la estatuilla y hacer historia, pero la Academia apostó por el caballo ganador.

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Hollywood dejó las reivindicaciones para la alfombra roja, donde el rechazo a la guerra entre Israel y Gaza se plasmó en unos pins de color rojo a favor del alto al fuego, y también para el presentador, Jimmy Kimmel, que dio un tirón de orejas a los académicos por dejar a Barbie sin nominaciones para su directora y actriz, Greta Gerwig y Margot Robbie.

Más allá de eso, la gala de los Oscar estuvo mejor que otros años, tuvo ritmo y la entrega de galardones no se hizo pesada, con alguna que otra excepción -a la ganadora de mejor vestuario para Pobres criaturas tuvieron que cortarla-. Y el hecho de que en España comenzase una hora antes fue una casualidad fantástica, el madrugón no iba a pesar tanto.

El primer premio, el de mejor actriz de reparto para Da'Vine Joy Randolph por Los que se quedan, fue uno de los momentos más emocionantes y calentó el inició de la gala; sin olvidar, claro, el primer Oscar para Robert Downey Jr. -¡Iron Man tiene un Oscar!-, y otro también para Godzilla. Pura fantasía. Por lo demás, la mejor película fue la que tenía que ser, Oppenheimer, galardón que culminó una gran noche para Christopher Nolan. Su biopic del padre de la bomba atómica se hizo con nada menos que siete Oscar en una ceremonia un tanto predecible, pero con alguna que otra sorpresa que supuso un soplo de aire fresco para un formato que todavía necesita de algunos cambios.