El pintor Daniel Codorniu, fallecido a los 80 años. | Paco Sturla

TW
4

El artista Daniel Codorniu, pintor de alma impresionista y amplia cultura, ha fallecido este jueves a los 80 años de edad. Nacido en Palma el 28 de junio de 1943, Codorniu deja tras de sí la Mallorca vista a través de su mirada y plasmada en sus pinturas en las que la luz mediterránea baña los paisajes isleños.

Licenciado en Bellas Artes por la Escuela San Jorge de Barcelona y catedrático de dibujo, Codorniu también se formó en la Escuela de Artes y Oficios de Palma, desde 1959 se trasladó a Barcelona y a partir de los años 60 concurrió de manera activa y frecuente a diferentes certámenes de pintura de varias localidades ya fueran su Palma natal como la Barcelona que habitaba además de Pollença, Tàrrega, Fenalitx, Santanyí, etcétera, recibiendo varios premios.

Uno de los cuadros de Codorniu en los que se aprecia su gusto por el tema marino.

Su obra también se expuso en diferentes exhibiciones en las que se pudo ver cómo traspasó a sus creaciones su pasión y cariño por Mallorca y sus contornos, los cuales se pueden apreciarse en sus numerosas pinturas en las que destacan los colores vivos y cálidos tan característicos de las tierras mediterráneas y en las que predominan los contextos marineros.

A través de una luminosa visión de su entorno, los contrastes cromáticos han sido una constante en sus obras en las que se aprecia una fuerte raigambre por, no solo la temática mediterránea, sino la manera en que la luz se refracta sobre su superficie, con un eterno atardecer como protagonista de sus cuadros que anuncian una noche que parece no llegar nunca a las tranquilas costas de Mallorca, sobre cuyas aguas reposan embarcaciones plácidamente y sus árboles reciben los últimos rayos del sol.

Codorniu también trabajó la figura humana desde una posición intimista.

En sus obras, además del tema marino, también se aprecian los paisajes, los cuales aparecen a medio camino entre el expresionismo y el impresionismo, además de su interés por las siluetas y la figura humana, que es aproximada por Codorniu desde una vertiente más próxima, más intimista, jugando con el desnudo y las estampas cotidianas.

Varias de sus piezas fueron repartidas en diferentes colecciones privadas e instituciones en cuyos espacios se albergan sus obras. Entre ellas destacan la Colección Thyssen-Bornemisza, el Museo Nacional de Arte de Cannes, la Fundación Internacional de Bellas Artes en California, así como la Fundación La Caixa y la Fundación Sa Nostra, entre otros.

Si bien su luz se apaga, no lo hace la que impregnó y bañó su mirada y que con su dedicación y maestría supo aplicar a sus obras, las cuales son el reflejo fiel de alguien que amaba su profesión, el arte, Mallorca y que supo unir excelsamente a través de las décadas de constante evolución en una pintura que perdura.