Imagen de archivo de una subasta de arte. | Efe

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La obra 'Dama con abanico' del austriaco Gustav Klimt ha establecido un récord para una obra de arte europea al venderse este martes por 85 millones de libras (98 millones de euros), según ha anunciado la casa de subastas Sotheby's de Londres. Además, este precio de compra se ha convertido en el segundo más alto jamás alcanzado en una subasta por un retrato de cualquier época.

Tras una subasta de diez minutos entre cuatro postores, 'Dama con abanico' ha sido adquirido por Patti Wong (fundadora de Patti Wong & Associates), que pujaba en la sala por un coleccionista de Hong Kong.

El precio alcanzado eclipsa los 65 millones de libras (75 millones de euros) logrados por 'El hombre que camina I', de Alberto Giacometti, vendido en Sotheby's Londres en 2010. También supera el anterior récord de subasta de Klimt (104,6 millones de dólares) por 'Bosque de abedules' de la Colección Paul G. Allen, vendido el año pasado en Nueva York. 'Dama con abanico' se puso a la venta por última vez hace casi treinta años en Sotheby's de Nueva York en 1994, cuando se adquirió por 7,8 millones de libras, estableciendo entonces un nuevo récord de subasta para el artista.

La casa de subastas detalla que la obra fue creada cuando Klimt aún estaba en su plenitud artística, y en un momento en el que la «formalidad» de sus primeros encargos da paso a una nueva expresividad, una inmersión cada vez más profunda y gozosa en el dibujo, el color y la forma, que, aunque claramente influida por sus contemporáneos Van Gogh, Matisse y Gauguin, se convirtió en algo totalmente distinto en sus manos.

El retrato, en el que aparece una mujer cuyo nombre nunca ha transcendido, todavía estaba sobre un caballete en el estudio de Klimt cuando el artista murió, con 55 años, en Viena. Para los especialistas de la casa de subastas, la obra aúna «toda la destreza técnica y la exuberancia creativa» que Klimt había cultivado hasta 1918, cuando estaba todavía en uno de sus momentos creativos más elevados.

El lienzo, que formaba parte de una colección privada desde 1994, según la información facilitada por Sotheby's, perteneció al industrial vienés Erwin Bohler, luego a su hermano y a la viuda de este último hasta la década de 1940. Mucho más tarde, en 1988, fue propiedad del empresario y mecenas estadounidense Wendell Cherry.