C. Tangana, Santos Bacana, Cris Tenas y Rogelio González, en el Parc de la Mar.  | M. À. Cañellas

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Solo aquellos que viven bajo una piedra desconocen la canción Tú me dejaste de querer, el famosísimo tema de C. Tangana que forma parte de su más reciente disco, El madrileño. Prácticamente todos, aunque sea de pasada en la radio, hemos oído su música y son millones los que la bailan. No obstante, Pucho, como le llaman en las distancias cortas, es una pata de un proyecto mucho mayor. Un proyecto que, además, sirvió de germen de El madrileño y que nació en Los Ángeles. Santos Bacana y Rogelio González son dos de las otras patas de este «artista de muchas cabezas» que es Little Spain, la unión de creadores que firman la base artística del Tangana más reciente y que ayer presentaron en el Atlàntida Mallorca Film Fest, junto al cantante Santos, un corto documental que avanza las pistas de qué fue y qué puede llegar a ser Little Spain.

Desde el hotel Calatrava, el trío formado por Bacana, González y Tangana, explicaron cómo empezó todo entre ellos: «Roge es quien nos une a Santos y a mí», detalla Pucho. Primero, fue él quien «focalizó toda su energía en Santos cuando sus otros proyectos se cayeron en Los Ángeles». Así nació el corto documental centrado en el filmaker «y en todas las ideas que había ido escribiendo a lo largo de los años».

El retratado confiesa que «me costó asimilarlo una vez vi el resultado final, pero también vi realidad y partes de verdad». Tangana puntualiza, a su vez, que lo interesante «es ver el montaje diferente del original ahora y poder echar la vista atrás a esa época».

Y es que ese fue el momento en el que «empezamos a definir nuestra voz». Una toma de decisiones que fue, en cierto modo, un lanzarse a la piscina. Del proceso previo al bombazo de El madrileño, eso sí, añoran «la inocencia y la espontaneidad», detalla Rogelio. Esa libertad de «salir con la cámara a grabar», lo que contrasta con «la rigidez que hay ahora». En cualquier caso, no hay ningún arrepentimiento. El resultado es lo buscado, «un producto comercial» y artístico de primer nivel que, «refrescante o no, lo interesante es que genera conversación», comentan. De hecho, el propio Santos apunta que «he disfrutado mucho también del feedback negativo que hemos recibido» y Tangana añade que «ahora la gente, al pasar estas cosas, se pregunta otras. Hay discusión y eso es un ejemplo de lo que hacemos».

Dicho de otro modo, Santos, que tan solo tiene una duración de apenas diez minutos, sirve para «ver cómo estábamos en esa época y retomar ese espíritu» y al ser de «un momento en el que no se había enseñado al mundo permite ver ese punto inicial. Pensamos que es una buena forma de entender el origen de Little Spain», indica C.Tangana.

Evolución

Santos, por su parte, añade que «es muy bonito poder presentar esto a toro pasado siendo de un momento en el que para nada pensábamos que estaríamos sentados en un sofá frente a gente que nos preguntara estas cosas». Además, no oculta que «el punto más gordo fue el interés de alguien tan simbólico e icónico como Pucho, criticado y respetado a partes iguales, y muestra nuestra evolución personal –Santos es el director artístico del disco El Madrileño– y de explorar lo retrospectivo convergiendo con lo actual, que es nuestro universo».

El futuro de Little Spain, por otro lado, se mantiene en un aura misteriosa. El propio Tangana se muestra satisfecho de que la prensa «no podáis todavía definirlo» porque significa que se están haciendo las cosas bien y avanza que «va a seguir siendo así». Todo, pues, converge en Santos, una visión personal de Bacana en la que las ideas que acabarían dando cabida al pelotazo mundial de El madrileño «ya estaban ahí» y pueden verse captadas en un momento único e irrepetible.