Los galardonados, con las autoridades al final de la gala. | T. Ayuga

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‘Gloria’ dio una tregua justo para la entrega de los Premis Ciutat de Palma tras azotar la Revetla. El Terreno se apoderó del Teatre Principal en un paseo nostálgico por un barrio que fue refugio de artistas, divertimento de la alta sociedad foránea, escenario de películas, germen del boom turístico, pista de baile posterior y nuevo caladero de promotores suecos. La cultura de barrio, tan reivindicada por el Ajuntament de Palma, fue uno de los ejes de esta gala que contó con el testimonio de vecinos de la barriada, cuya nostalgia fue el hilo conductor de la noche: Lina Santamaria, Xavier Abraham, Gloria Forteza-Rey, Jose Luis Cubeles y Manuel Ribera.

Las primeras imágenes que recibieron a los presentes eran un toque de atención: mientras sonaba Amore a Palma di Maiorca se proyectaban las imágenes de plaza Gomila, Tito’s, solares a medio derribar y apunto de reurbanizarse al calor de una nueva ola especulativa, tiendas cerradas, bares a medio gas... ¿Un cachete para los responsables políticos? ¿Una llamada de socorro?

Fue una gala en la que además de la barriada se reivindicó la lengua propia, los peligros de la intolerancia y «los totalitarismos», y la precariedad del artista, que está a punto de dejarlo todo. El espectáculo de este año, especialmente ágil, estaba escrito, dirigido y producido por Joan Fullana, Sònia Domènech, Joan Tomàs Martínez y Mar Fiol. Intercaló testimonios vecinales con actuaciones musicales donde Rosa Serra, maestra de ceremonias, repasaba los hits musicales de diferentes décadas.

La primera autoridad en subir al escenario fue el regidor de Cultura, Antoni Noguera, que no dudó en recordar los paseos de Gertrude Stein con su novia: «¿Qué dirían los militantes de Vox de la época?». El recuerdo a «las 37 personas condenadas por la Inquisición», a causa de «la intolerancia religiosa», se unió al de la represaliada «Joana Baño, otra ciudadana que ya ha sido enterrada con dignidad». Noguera apeló a la necesidad de la cultura «en estos tiempos convulsos, tan necesaria como la libertad de expresión, el derecho a la información o la igualdad. Un homenaje a artistas represaliados de la música o el cómic». También recordó a Jordi Cuixart, «un gestor cultural en prisión por hacer cultura». Y Noguera anunció que el año que viene volvería el premio al periodismo de investigación, bajo el nombre de Miquel dels Sants Oliver.

Por su parte, el alcalde de Palma, José Hila, incidió en la necesidad de que la cultura «salga del centro y aterrice en los barrios, una programación estable todo el año», y la mezcla de «propuestas locales, básicas para el tejido insular, con otras internacionales». El batle apeló a la cultura como eje de denuncia y «ante la emergencia climática», afirmó que «el mundo artístico nos guiará y nos ayudará a abrir, aún más, los ojos». En su discurso reivindicó los grandes equipamientos pero también «las bibliotecas municipales», ya que «todo suma». Hila ensalzó la cultura «como un valor ante aquellos que nos quieren dividir y enfrentar unos contra los otros», en un momento en el que se revelan «la intolerancia» y «mensajes que recuerdan los totalitarismos». «Somos la vacuna contra el totalitarismo, para dejar atrás la intolerancia», zanjó.


Premis Ciutat de Palma

Entre los galardonados, el escritor Joan Pons Bover celebró que el premio de novela «se haga un año más en catalán. Nuestra lengua y literatura necesitan del compromiso de las instituciones». La ganadora del premio d’Arts Escèniques, Andrea Cruz, dedicó el premio a los anteriores responsables del Principal, Carlos Forteza y Mónica Pérez. Y un lamento por la precariedad del artista: el dibujante Pau, que se llevó el premio a mejor cómic, confesó que hace tres años estuvo a punto de dejarlo, pero el apoyo de los lectores le impulsó a seguir dibujando.

Cerró el acto La Balanguera a ritmo de jazz, que dejó al público incapaz de seguirle a Serra con la letra aunque una soprano espontánea de uno de los palcos superiores se sumó emocionada. Eso sí, la destreza vocal de la presentadora y la emoción del himno se llevó una encendida ovación del público.


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Al grito de «hay canapés en el Solleric» se dio por cerrada esta gala de los Premis Ciutat de Palma, en la que ‘Gloria’, quien sabe si gracias a la intercesión de Sant Sebastià, no remojó a los asistentes. Ya debió quedarse satisfecha tras ahogar la Revetla.

Los ganadores han sido:


Premi Llorenç Villalonga de Novel·la. Dotación: 26.000 €. Joan Pons Bover por Tània i els vius.

Premi Joan Alcover de Poesia. Dotación: 12.000 €. Raquel Casas Agustí por Estimar Nick Kamen.


Premi Antoni Gelabert d’Arts Visuals. Dotación: 12.000 €. Raquel Friera por One Year Women’s Performance.


Premi d’Audiovisuals. Dotación: 10.000 €. Miguel Eek por La ciutat dels morts.


Premi de Còmic. Dotación: 10.000 €. Pau Rodríguez Jiménez Bravo por Curtiss Hil.


Premi d’Arts Escèniques. Dotación: 6.000 €. Las hermanas verán, de Andrea Cecilia Cruz Marchant.


Premi Bonet de Sant Pere de Música a la mejor grabación musical. Dotación: 6.000 €. Salvatge Cor por el álbum Bruixes.


Premi d’investigació. Dotación: 6.000 €. Tomeu Canyelles Canyelles y Francesc Vicenç Vidal por La ciutat sonora. Espais per a la memòria musical de Palma.

Premi d’Arquitectura Guillem Sagrera. Dotación: 12.000 €. Juan Miguel Tizón y José Ripoll Vaquer por la entidad Arquia Banca de Palma.