Antoni Serra, posando para esta entrevista en Ciutat. | Pilar Pellicer

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Celso Mosqueiro es uno de los detectives más famosos de la literatura catalana. Creado en los años 80 por Antoni Serra (Sóller, 1936), el intrépido investigador de origen portugués [Serra se autodefine como «un gran enamorado de Lisboa] protagoniza cinco volúmenes de este autor, una serie de cinco novelas negras. Ahora, el sello local Ifeelbook recupera el último título de la Serie Mosqueiro, Cita a Belgrad, publicado por primera vez en 1992 en la editorial catalana La Magrana. La librería Embat de Palma acogerá la presentación de este volumen el próximo martes 9 de abril, en un acto presentado por el guionista David Mataró.

«Raymond Chandler escribió siete novelas sobre Philippe Marlowe y yo, como soy un gran enamorado de Marlowe, siempre dije que no quería llegar a este número, que solamente publicaría cinco», afirma Serra, que admite que de esos títulos, «el que más me interesa es RIP, senyor Mosqueiro» (La Magrana, 1989, y recuperado por Ifeelbook en 2017).

Aunque las aventuras de Mosqueiro son las más conocidas de Serra, el autor no le gusta referirse a best-seller: «No he escrito best-sellers, sino literatura. Siempre he hecho lo que me ha salido de las narices y la literatura que más me interesa es la más difícil. Por eso los libros míos que más me interesan son El cap dins el cercle (1979) y Rapsòdia per a una nit de Walpurgis, Nureddunna (1981); aunque no gustaron porque, precisamente, eran difíciles de entender. Las de Mosqueiro, por su parte, son más fáciles de leer», apunta. El origen de las novelas negras de Serra se remonta, como él mismo recuerda, al colectivo literario Ofèlia Dracs –del que formaban parte autores como Margarida Aritzeta, Jaume Fuster o Maria Antònia Oliver, entre otros. «En esa época, en los años 70, había muy poco material en literatura catalana, no solamente de novela negra, sino de género en general. Entonces me decidí a publicar la primera novela, El blau pàl·lid de la rosa de paper [Editorial Moll, 1985], que gustó mucho. Fue Llompart quien me insistió en que la publicara», recuerda.

Por otra parte, Serra insiste en su veredicto de no publicar nuevos libros. «La literatura de hoy es mala y no me interesa formar parte de ella», sentencia. «Me gustan unos pocos, como Carles Rebassa, Pau Vadell, Lucia Pietrelli o Hilari de Cara», señala. «Escribo solamente para mí, ahora mismo, una historia interminable», concluye.