La nueva directora de la Fundació Palma Espais d’Art posó para la entrevista ante el Casal Solleric. | Jaume Morey

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Pilar Ribal utiliza la palabra alemana kunsthalle, -o sala de arte, en contraposición al concepto más tradicional de museo-, para calificar el nuevo rumbo que tomará el Casal Solleric bajo su mandato como directora de la Fundació Palma Espais d'Art. El Solleric, la joya de la corona de esta entidad, cambiará de rumbo, asegura, aunque con la crisis y el abandono del principal patrocinador, la Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM), lo tiene difícil. De momento, dice que ha puesto en marcha sus contactos, pero que no puede adelantar ningún proyecto, aunque debe darse prisa, porque el centro no tiene programación a la vista ni esponsorización.

-¿A partir de ahora veremos el mismo Casal Solleric que conocemos o cambiará?

-Lógicamente, cada director aporta su impronta, yo ya dije que habrá continuidad en algunas líneas y que cambiaremos en otras. En la planta noble irán los proyectos más potentes; la entresuelo requiere propuestas más adecuadas al espacio, proyectos de formato menor, pero de igual calidad, y la planta baja será como un escenario ventana. Quiero potenciar el perfil de exposición-instalación-pieza única, algo más experimental, más potente, de un artista.

-Me refiero a si, por ejemplo, continuará con algunas de las líneas seguidas estos años, como las exposiciones retrospectivas, por ejemplo.

-Hasta ahora, el Solleric ha ejercido de museo, pero ahora tenemos uno [Es Baluard] y, dada la oportunidad de definir el papel de cada institución, es momento de que las exposiciones de carácter más museístico tengan lugar en el museo. Nuestra función no es la de un museo, es más la de kunsthalle, como una ventana abierta a la creación actual, nuestro papel es estar atentos a la creación actual.

-El cómic es hoy uno de los lenguajes creativos más dinámicos de Mallorca y el Solleric ha contribuido a apoyarlo con exposiciones. ¿Mantendrá eso, que ha servido para dar visibilidad a Palma en el exterior?

-Tendrá cabida en nuestra programación y será apoyado en la medida en que lo necesite y en función de su capacidad de innovarse. Todo lo que beneficie a la ciudad y dé proyección a la fundación, interesa.

-¿Y el Espai Quatre, en el que desde hace años vimos a artistas que hoy tienen nombre?

-Vuelvo a recordar lo de mantener lo que funcione, aunque como hemos perdido a nuestro principal patrocinador hay que ver posibilidades y perfiles. Todavía no me he reunido con Neus [Cortés, la comisaria del citado espacio], aunque lógicamente hay que contar con ella.

-Para empezar, ya le han trasladado a Ses Voltes el Centre de Recursos de Creació Contemporània (CRCC).

-Ses Voltes está infrautilizado, ocupa una parcela fantástica y es evidente que si tenemos un espacio con posibilidades como Ses Voltes había que plantearse el reto. Si lo conseguimos se va a aumentar la presencia de público. Hay que potenciar más el CRCC, no duplicar actividades, hacer un estudio de cuáles son las necesidades e impulsar más aspectos de creación tecnológica.

-En una isla tan dada a las capillitas podrían achacarle que a partir de ahora expondrá a sus artistas favoritos, recibirá presiones...

-Yo me apoyaré en mis criterios profesionales sustentados en mi experiencia, seré coherente.