Elvira González, Berto Forteza Bonnín y Dolors Fortesa-Rei, durante la entrevista. | S. Amengual

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Forteza, Forteza-Rey, Tarongí, Bonnín, Segura, Pomar son nombres de algunos de los artesanos ''xuetas'' que, entre 1850 y 1950, elaboraron en Mallorca lo que la historiadora Elvira González denomina joyas de autor. Sin embargo, hasta hoy, sus nombres permanecían en el anonimato. Pero será por poco tiempo porque el próximo día 16, a las 20.00, se presenta un libro catálogo sobre el trabajo de estos joyeros, muchos de los cuales tenían sus talleres en sus propios domicilios, titulado La plata colpejada. También se expondrá una colección de fotografías de joyas y otra de instrumentos del oficio. Será en la sede de la Arqueològica Lul.liana de la calle Montesion 9 de Palma.

Todo comenzó con una sencilla exposición de fotografías de joyas elaboradas por 'xuetes', que formó parte del programa de la Jornada de Cultura Jueva celebrada el pasado mes de septiembre, y la ilusión que en ello pusieron los integrantes de la asociación Memòria al carrer. Manos a la obra, algunos descendientes de aquellos artesanos, que ya continuaban una tradición secular, reunieron un puñado de joyas y las ubicaron en el tiempo y con su autoría. De ahí, el proyecto comenzó a crecer y hubo una labor de investigación. «Buscando en los censos electorales, en los que viene el oficio, no encontramos un joyero que no fuera 'xueta'», cuenta Berto Forteza Bonnín, engastador, gemólogo y descendiente de una saga de joyeros. Para sacar adelante el catálogo, «buscamos el apoyo del gremio de joyeros y de la dirección general de Comercio, todos eran conscientes de que había una laguna en este campo», cuenta Dolors Fortesa-Rei, otra de las impulsoras.

En la centuria estudiada, los joyeros estaban ubicados en la calle Colom de Palma. «Había unos cuatro o cinco talleres grandes, que empleaban entre 10 y 12 personas; pero había otros muchos anónimos que trabajaban en su casa, que eran autónomos», explican.

Los joyeros 'xuetes' trabajaron tanto piezas para el lucimiento personal, denominadas de ceñir al cuerpo, como para una abundante clientela eclesiástica que les encargaba trabajos de orfebrería.