Siete corales cantaron en la explanada del Monestir de Lluc ante numeroso público. FOTOS: JAUME ROSSELLÓ

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ANDREU GOMILA La explanada del Monestir de Lluc se convirtió ayer en un auditorio gigante, donde 250 colegiales pertenecientes a siete corales de centros de Mallorca, Menorca y Eivissa materializaron la última jornada de la I Trobada de Corals Escolars de les Illes Balears. La Escolania de Lluc y los diferentes colegios, acompañados de la Orquestra Simfònica de Balears (OSB), interpretaron temas populares de Balears e internacionales. El encuentro sirvió para cerrar la campaña «Música a les escoles», promovida por el Govern.

Baltasar Bibiloni, con Arnau Reynés al piano, abrió las jornadas dirigiendo a la Escolania de Lluc, los cuales cantaron una marcha militar de Schubert y dos canciones tradicionales, una escocesa de Luboff "«Wee croodin doh»" y otra maorí de Ritchie "«Tutira Mai»". Acto seguido, Salvador Brotons tomó la batuta y, con la energía que lo caracteriza, condujo a las corales escolares a través de dos series compuestas exclusivamente para la Trobada.

Antes del recital, los escolares, pertenecientes a centros públicos, privados y concertados (cuatro de Mallorca, dos de Eivissa y uno de Menorca), fueron recibidos por una delegación de las autoridades locales y del Govern balear, realizando, acto seguido, una serie de parlamentos.

Jaume Matas clausuró la parte oficial del acto, entregando, junto con el vicepresidente primero del Gobierno, Alvarez Cascos, que se desplazó también hasta Lluc, los diplomas correspondientes a los participantes en la I Trobada de Corals Escolars de les Illes Balears. Luego se ofreció una paella a los asistentes.