Material intervenido en la detención de la banda criminal: fresadoras y maquinaria diversa para la falsificación de matrículas, llaves y otros mecanismos. | FOTO EUROPA PRESS

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Agentes de la Guardia Civil han detenido a cuatro hombres e investigado a un quinto en las provincias de Alicante y Valencia, a quienes se les atribuye el robo continuado de coches de media a alta gama, de un valor total estimado en 275.000 euros, sustraídos en diferentes países de Europa, para su posterior falsificación e introducción ilegal en España.

La operación 'PIMAKRADSTI' la han llevado a cabo unidades de la policía de Alicante, con apoyo del equipo contra el crimen organizado de la UCO junto con el equipo territorial de policía judicial de Alicante. También ha sido necesaria la colaboración internacional con Europol, Interpol y muchos países de Europa, como Suecia, Dinamarca, como al oficial enlace de la embajada de Bulgaria, según ha informado la Comandancia en rueda de prensa este martes.

La investigación se inicio hace un año, en abril de 2023, cuando los primeros indicios llevaron a los agentes de la Guardia Civil hasta la pista de un grupo criminal asentado en diferentes puntos de las provincias de Alicante y Valencia. Los investigadores averiguaron que se trataba de una organización perfectamente estructurada, con una metodología criminal bien definida.

Posteriormente, corroboraron que, tras robar los vehículos, realizaban modificaciones en los bastidores y falsificaban las placas de matricula, haciéndolos pasar por otro vehículo de igual marca y modelo. Presuntamente empleaban para ello la información de vehículos siniestrados o bien la de vehículos en circulación, tanto en España como en otros países.

Los presuntos autores se decantaban por vehículos de gama media-alta de venta popular, lo que les facilitaba darles salida en el mercado obteniendo rápidos y altos beneficios.

Los investigadores llevaron a cabo seis registros. Dos de ellos se produjeron en las naves industriales en las que manipulaban los bastidores y las placas de matrícula, situadas en las localidades alicantinas de Benissa y Xàbia. Los otros cuatro, se realizaron en los domicilios de los presuntos autores, en las alicantinas Dénia, Xàbia y Teulada y en Gandia (Valencia).

La operación ha culminado en marzo de 2024, con la detención de los cuatro integrantes de la banda y la investigación de un quinto, todos de nacionalidad búlgara. Todos ellos con edades comprendidas entre 19 y 50 años y a los que se les imputan los delitos de robo de vehículo a motor, falsificación documental y pertenencia a organización criminal.

Como resultado de la operación, se han intervenido, entre otros efectos, 13 vehículos robados y manipulados en distintas localidades de las provincias de Alicante, Madrid y Valencia. Otros cuatro aún no han sido localizados y los agentes sospechan que ya han sido vendidos.

Además se ha intervenido gran cantidad de elementos, tanto mecánicos como electrónicos, que se empleaban tanto para el robo como para su alteración y darles apariencia de legalidad, como fresadoras, cortadoras láser para hacer matrículas provisionales, sistemas de apertura de coches, programadoras de llaves, o modificaciones de la electrónica del vehículo, para que posteriormente no se detecte la falsificación en posteriores revisiones y visitas a talleres.

Simulaban la importación

El modus operandi que empleaba este grupo criminal era sustraer el vehículo de gama media a alta en las provincias de Valencia y Alicante, para que tuvieran una fácil venta en el mercado de segunda mano. Posteriormente, observaban vehículos con las mismas características, marca y color en otros países extranjeros y copiaban la matrícula, poniéndola en el vehículo robado.

Después, modificaban los identificativos físicos y electrónicos del vehículo, haciendo simular que se trataba del coche que realmente se encuentra en el extranjero. Todo ello, siempre acompañado por una falsificación en la documentación para insertar el vehículo en el círculo legal español para proceder a su venta.

Los agentes han explicado que los detenidos sustraían los vehículos y lo dejaban apartado en algún lugar público durante varios días para asegurarse de que no dispusiera de GPS y pudiera ser localizado por el dueño. Posteriormente, lo trasladaban al taller para la manipulación del número de bastidor y los adhesivos.

Así, lo vendían en el mercado de segunda mano, bien simulando la importación de vehículos del extranjero con documentación falsa; o bien vendiéndolo mediante la documentación de otro vehículo de la misma marca y modelo, siniestrado y vendido a un desguace.

Se trata de una modus operandi «sofisticado», que únicamente se ha podido esclarecer mediante la cooperación internacional con las autoridades de países como Suecia, Polonia, Dinamarca, Ucrania y Bulgaria, siempre coordinados con Europol.