Archivo - Comercio del Casco Viejo de Bilbao | Europa Press - EUROPA PRESS - Archivo

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Representantes de ELA y LAB han cifrado entre el 75 y el 80% el seguimiento de la jornada de huelga convocada este viernes por ambos sindicatos en el sector de comercio de piel y calzado, textil y comercio en general de Bizkaia para exigir la actualización de sus convenios, sin renovar desde 2007, 2015 y 2018, respectivamente.

Después de siete jornadas de huelga, ambos sindicatos decidieron convocar el pasado 20 de octubre dos nuevos días de paro para este viernes y el próximo 25 de noviembre, a los que están llamados alrededor de 8.500 trabajadores, principalmente mujeres.

En esta nueva tanda de movilizaciones, los sindicatos han centrado sus demandas en denunciar la actitud de las pequeñas y medianas empresas de comercio, asociadas a las patronales Cecobi y Bizkaidendak, a las que consideran «las actuales responsables del bloqueo de la negociación».

Grupos de trabajadores han recorrido a la hora de la apertura comercios de la Gran Vía y el Casco Viejo, principalmente, para reivindicar mejoras en sus convenios que garanticen el poder adquisitivo.

A continuación han llevado a cabo una manifestación que ha partido a mediodía desde la plaza del Teatro Arriaga para concluir ante la sede de Cecobi, en Bilbao.

En declaraciones a los medios, previas a la manifestación, ha intervenido la representante de LAB, Irati Sienra, quien ha asegurado que «las trabajadoras están muy cansadas y enfadadas» después de años sin mejorar sus condiciones laborales.

En este sentido, Sienra ha recordado que el comercio es un sector «muy precarizado, con salarios bajos y jornadas parciales», y ha reivindicado que «ya es hora de firmar convenios» porque, desde la parte sindical y laboral, no quieren «prolongar más esta situación».

En este punto, desde ELA y a través de una nota han explicado, por su parte, que tras las últimas jornadas de huelga, se había conseguido que la patronal retirara de la mesa negociadora algunos elementos «regresivos» y ofreciera subidas salariales más cercanas al IPC, aunque las consideran «todavía insuficientes».

Contenidos serios en la negociación

En esta misma línea, esperan que «el éxito» de las nuevas movilizaciones sirva para que la patronal incorpore en las próximas mesas «contenidos serios», dirigidos a resolver los problemas «reales que sufre el personal del sector».

En cuanto a centrar en el pequeño comercio estas movilizaciones de noviembre, los sindicatos han recordado que estas «se están beneficiando de no actualizar las condiciones de las trabajadoras, empobreciéndolas cada vez más».

En todo caso, han trasladado que son conscientes de que el pequeño comercio vive dificultades, pero las trabajadoras no están dispuestas a que su margen de beneficio empresarial aumente a su costa.

Desde su punto de vista, las trabajadoras del pequeño comercio tienen «los mismos derechos que las de las grandes cadenas, y el convenio sectorial es la herramienta que lo garantiza», han recordado.

En este contexto, han vuelto a recordar que las trabajadoras de comercio del piel y calzado, textil y comercio en general de Bizkaia llevan negociando desde 2019 nuevas condiciones, pero la patronal plantea aumentos que implican pérdida de poder adquisitivo y renuncias a derechos como libranzas los sábados las tardes de verano o eliminar los complementos de bajas.

Sueldos congelados

Durante este proceso negociador, desde ELA y LAB han recordado que los salarios siguen congelados mientras el coste de la vida no deja de encarecerse.

Igualmente han lamentado que no se adopten medidas que frenen la eventualidad ni la parcialidad, ni se actualicen las condiciones laborales a la venta online que está transformando el sector.

Además, la mayoría del sector son mujeres pero apenas se reconocen medidas de conciliación y que no cubren las necesidades reales", han lamentado.

Finalmente, han criticado que la patronal esté dispuesta a asumir los aumentos de costes de los proveedores o los alquileres pero el aumento del valor del trabajo de la plantilla les parezca «inasumible».

En cuanto a la venta online, su auge está suponiendo, en cuanto a las labores a realizar por las plantillas, un incremento de las cargas de trabajo, con la preparación y devolución de paquetes, o la atención las ventas que no se dan en tienda de forma presencial. Todas ellas, han señalado, «son tareas no están dentro de las funciones previstas y los empleados no cobran ningún tipo de comisión por ello».