Los seguidores del Real Mallorca calientan motores. | Laura Becerra

No es un sábado cualquiera en Son Moix. La visita del Fútbol Club Barcelona ha disparado la expectación en Son Moix, donde miles de aficionados ya disfrutan de las horas previas al encuentro en los aledaños del estadio. Los seguidores del Real Mallorca están generando el ambiente de las grandes ocasiones en el Camí dels Reis, donde muchos han empezado a calentar motores en un lugar habitual de concentración como el Mallorcafé y en las puertas de acceso, que se han abierto a las 19:30.

La Vía de Cintura ha sido el primer punto en el que se ha hecho patente la enorme afluencia de espectadores al partido entre el Real Mallorca y el Fútbol Club Barcelona. Las colas en los accesos han provocado retenciones incluso para los que han tratado de adelantarse a una situación previsible. Y es que todo apunta a que el choque correspondiente a la séptima jornada de liga en Primera División supondrá la mejor entrada de la temporada y el primer lleno postpandemia. Todo dependerá de la respuesta de los abonados teniendo en cuenta que apenas quedaban entradas en las taquillas, donde se espera completar el aforo en los momentos previos.

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La última victoria del Real Mallorca en casa frente al Almería, la fortaleza defensiva exhibida por los hombres de Javier Aguirre en lo que va de liga y el momento goleador de Vedat Muriqi han elevado las esperanzas del mallorquinismo de sorprender a un Barça lastrado por sus bajas en defensa pero liderado por un viejo conocido del verano mallorquín como Robert Lewandowski. Los seguidores bermellones tienen muchas ganas de ver a los suyos frente a un grande tras el parón liguero por los compromisos de las selecciones y no le va a la zaga el interés que ha suscitado el conjunto azulgrana. Y prueba de ello es el baño de masas que se dio Joan Laporta en el encuentro de peñistas celebrado el viernes por la noche en las Cases de Son Sant Martí.

Hace trece años que los aficionados del Real Mallorca no disfrutan en directo de una victoria de su equipo frente a la escuadra azulgrana, que, además ha sido una de las bestias negras de Javier Aguirre en sus casi 15 años en la liga española. Una sola victoria rojilla en el siglo XXI frente al Barça en casa han provocado que crezca una expectación que se está dejando notar en los prolegómenos del encuentro tanto por los decibelios de los cánticos que retumban en el Camí dels Reis como por los colores rojo y negro que están tiñendo el entorno de Son Moix.