El internacional suizo Haris Seferovic, durante su etapa en la Real Sociedad. | Efe

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Haris Seferovic (Sursee, Suiza, 1992) es el hombre con el que Pablo Ortells quiere paliar el más que posible adiós definitivo de Vedat Muriqi. El delantero suizo, que actualmente milita en el SL Benfica, se ha convertido en la primera opción después de que las negociaciones con la Lazio se hayan quedado en punto muerto. El Mallorca negocia actualmente con el club portugués la cesión con opción de compra para intentar que el internacional helvético recale en la Isla para liderar el ataque.

Con la pretemporada ya iniciada, el Mallorca está huérfano de delantero y los nervios en los despachos están al orden del día después de que la opción del punta deseado se haya enfriado por completo. Por ello, la dirección deportiva está peinando el mercado en busca del delantero que sea capaz de llevar el peso ofensivo del equipo. Tras aparecer nombres como el de Mostafa Mohamed o Serdar Dursun, el atacante del Benfica ha irrumpido con fuerza para convertirse en la primera opción que se maneja en los despachos de Son Moix.

Envergadura

Su envergadura, su potencia en el juego aéreo y su facilidad para encontrar la portería rival son los atributos que han convencido a Pablo Ortells por el jugador helvético. Esta temporada, Seferovic se ha visto relegado a un segundo plano en el conjunto lisboeta por culpa de una serie de lesiones que le han impedido rendir a su mejor nivel. En la temporada 2020-21 llegó a su apogeo, consiguiendo la friolera de 30 goles entre el Benfica y la selección suiza, donde se erigió como titular y en la que destacó su actuación ante Francia, con dos tantos para acabar eliminando a los galos en los octavos de final de la Eurocopa del año pasado.

El atacante nacido en la localidad suiza de Sursee, lleva en su mochila una gran trayectoria en el fútbol internacional. Antes de asentarse en la capital portuguesa y conseguir su mejor rendimiento, pasó por diferentes equipos. Debutó en el Grasshopper suizo en 2009. Poco después, la Fiorentina italiana lo incorporó a su Primavera (equipo filial). Desde Florencia viajó al Lecce cedido y no tuvo el protagonismo esperado, por lo que se canceló la cesión y volvió a su país de origen. En el Neuchätel volvió a tener minutos, lo que le sirvió para volver a la Fiorentina, aunque con pocas apariciones, lo que acabó desbocando en su segunda cesión consecutiva. Esta vez, al Novara de la Serie B, donde anotó nueve goles en 16 partidos. Su buen hacer en la segunda división italiana despertó el interés de la Real Sociedad, que se hizo con sus servicios a cambio de tres millones de euros. Sin embargo, su rendimiento en Anoeta dejó mucho que desear y a la temporada siguiente se marchó al Eintracht    Frankfurt. En Alemania disputó 96 partidos y marcó 19 goles y repartió 16 asistencias. Después de tres años en tierras germanas, hizo las maletas hacia el Benfica con la carta de libertad bajo el brazo para conseguir asentarse y convertirse en el máximo exponente ofensivo.