El mallorquinista Kang In Lee intenta dejar atrás a Mathias Olivera durante una acción del partido. | M. À. Cañellas

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La cruda realidad de la Primera División se ha instalado en el seno de un Real Mallorca que sufre cada jornada la crudeza y la dureza de una categoría en la que este nuevo salto le plantea escenarios similares a los vividos dos años atrás.

Ante el Getafe se dejó pasar otra oportunidad, y más en Son Moix, para romper una dinámica que no invita a ser optimistas. Pero sí realistas, pues cada partido será una batalla y cada punto va camino de ser una pequeña victoria hacia el complejo camino de la permanencia.

El gol, el factor diferencial en este deporte, y más en Primera, se ha convertido en una asignatura pendiente para Luis García Plaza y los suyos. Pese a recuperar efectivos y volver a contar con Kubo, hay trabajo por delante para revertir una situación que puede ser más que preocupante si no cambia la cosa a corto plazo.

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Tiene colchón este Mallorca, pero cada vez menos. Toca reaccionar, pero la cruda realidad de la Primera División ha engullido a un vestuario ya preocupado.