Iñigo Ruiz de Galarreta, Franco Russo, Manolo Reina y Martin Valjent. | M.A. Borràs

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«Hoy puede ser un gran día... Y mañana también», cantaba Joan Manel Serrat a principios de los ochenta. Una melodía que podría sonar perfectamente en el avión que llevará esta tarde al Mallorca a Tenerife, escenario del penúltimo desplazamiento de la temporada para los de Luis García Plaza. De camino al hotel y con el equipaje a cuestas, la expedición bermellona estará pendiente de lo que ocurra a esa hora sobre el tapete del estadio Cartagonova. Porque si el Almería no gana su partido contra el Cartagena, el conjunto balear habrá cruzado la meta sin jugar y será automáticamente equipo de Primera División. Con dos jornadas de adelanto, tres partidos por disputar y solo diez meses después del último descenso de categoría.

El Mallorca y su entorno se asoman a otra jornada especial. Una más en una temporada tan extraña como dulce. El nivel de productividad del equipo ha sido tan alto que llega a esa fase del curso en la que se decide todo con la faena casi a punto. Con 75 puntos en la cartera, solo resiste un rival a su espalda que le pueda alcanzar y sacarlo de ese ascensor en el que ya está metido el Espanyol: el Almería. Sin embargo, las opciones que tiene el cuadro andaluz de ascender a Primera sin pasar por el trance del playoff son ínfimas. Para que al Mallorca se le escape la gloria tendría que perder los tres partidos que le faltan (Tenerife, Zaragoza y Ponferradina) y que al conjunto andaluz no se le escapara un solo punto en sus duelos contra Cartagena, Logroñés y Sporting. En cuanto alguna de esas dos reglas se rompa, el Mallorca habrá subido de nivel.

Agenda

El conjunto balear, que no juega hasta este miércoles por la noche en el Heliodoro Rodríguez López (21.30 horas), va a mantener la agenda en uno de los desplazamientos más especiales de los últimos años. Hoy acabará de preparar el partido en sus instalaciones, después Luis García Plaza analizará la jornada en una rueda de prensa telemática y a primera hora de la tarde la plantilla se subirá a su autocar para desplazarse hasta Son Sant Joan, donde tomará un vuelo chárter que, si se cumplen las previsiones, aterrizará en Tenerife sobre las 18.30, hora canaria. En ese momento, el partido del Almería caminará ya hacia el descanso.

El Mallorca, que como en los últimos viajes desplazará a toda la plantilla, se dirigirá posteriormente a su hotel de concentración, el Silken Atlántida, próximo al puerto de Santa Cruz, donde instalará su cuartel general hasta el jueves. Allí, antes de la cena, seguirá el final del partido de Cartagena y, en función de lo que ocurra, podría celebrar en sus salones el que sería su ascenso más atípico en 105 años de existencia. Si no es así, tendrá preparada otra bala de mayor calibre para el día siguiente.

La primera bola de partido para el Mallorca la servirá el Almería. La cuerda podría terminar de romperse para el equipo de Rubi, que lleva ya tiempo sin dar dos pasos iguales. Solo ha ganado uno de los últimos siete partidos y el relevo en el banquillo no ha mejorado demasiado sus perspectivas. De hecho, con Rubi al frente solo ha sumado poco más de la mitad de los puntos que había en juego (cinco de nueve) y el pasado sábado, en el trascendental duelo contra el Albacete, ya se apreciaron las primeras grietas en las paredes del vestuario después de que Brian Rodríguez y Umar Sadiq se enzarzaran sobre el césped por un simple lanzamiento de falta. Con el Mallorca tan lejos y lastrado por una falta de regularidad alarmante, su mayor preocupación ahora mismo es asegurar matemáticamente el playoff y hacerlo en la mejor posición posible. Un desafío alternativo que hoy tratarán de liquidar sin el sancionado Sergio Akieme ni el tocado Juan Villar.

Si fallase el plan A, en el que no es más que un simple testigo, el Mallorca volverá este miércoles a la carga en el Heliodoro. En principio, con los mismos argumentos que manejó el domingo para despachar al Alcorcón. La idea será buscar el décimo triunfo de la campaña fuera de casa, que se le resiste desde que tumbó al Logroñés en Las Gaunas a finales de febrero. En cualquier caso, le bastaría con fotocopiar los resultados de sus dos últimas visitas al campo del Tenerife, saldadas con empate. Sin goles en la temporada del descenso a Segunda B (2016-17) y a dos en la del último ascenso a Primera (2018-19). Para el Mallorca, hoy puede ser un gran día. Y mañana también.