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Casi un mes después de la reunión que desembocó en la última gran crisis que zarandea estos días al Mallorca, el consejo de administración del club volverá a reunirse el lunes en torno a una misma mesa. Y aunque en principio el órgano de gobierno debía zambullirse en cuestiones fundamentales, como la planificación de la campaña de invierno y las altas y bajas previstas para la primera plantilla, el acuerdo de mínimos alcanzado recientemente entre Llorenç Serra Ferrer y Gabriel Cerdà va a reducir la carga de tensión del encuentro. Escudado tras ese pacto, el máximo accionista y director deportivo ha conseguido no tener que ofrecer explicaciones al respecto, tal y como había exigido el presidente durante la junta del pasado 29 de noviembre. En principio, Serra Ferrer podrá mantener así una cierta autonomía a la hora de desarrollar sus funciones, seriamente comprometidas tras los últimos desencuentros.

Los consejeros se reunirán a partir de las 16.00 horas del lunes en las entrañas de Son Moix. Y por delante, un orden del día compuesto por nueve puntos en el que ya no aparece uno de los apartados, seguramente el más importante, de cuantos se recogían en el borrador inicial. En él, Serra debía de desgranar ante sus compañeros los movimientos que afectarán a la primera plantilla del Mallorca durante el mes de enero, pero gracias al acercamiento que se ha producido en los últimos días no será necesario. Al final, la sindicación entre los títulos del máximo accionista y Cerdà va a volver a imponerse en virtud de ese acuerdo y, al menos en esa dirección, todo seguirá como hasta el momento.

Detonante

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Precisamente, ese punto fue el que acabó de dinamitar la relación entre los apoderados el pasado 29 de noviembre. Gabriel Cerdà exigió a Llorenç Serra Ferrer que informara de todas sus decisiones como director deportivo y el pobler , después de tildarle en varias ocasiones de «mentiroso» y calificarlo de «presidente indigno», abandonó la reunión dando un portazo.

Desde entonces, las relaciones entre uno y otro se tornaron imposibles y además de abrirse un futuro plagado de interrogantes para la entidad, existía el riesgo de que el Mallorca entrara en una situación de colapso, ya que para la toma de cualquier decisión son necesarias las firmas de ambos. No obstante, los diferentes encuentros mantenidos a lo largo de la última semana han suavizado las diferencias en algunos asuntos. En cualquier caso, la guerra fría continúa.

Más allá de ese último regate de Serra Ferrer, en el consejo del lunes también se convocará la próxima junta general de accionistas, se abordarán una serie de aspectos económicos, se debatirá sobre los pagos realizados a determinados periodistas y se hablará acerca de la compensación al descenso de la Liga de Fútbol Profesional (LFP) y del destino de esos fondos.