Biel Cerdà y Serra Ferrer, en una imagen captada en el palco del estadio de Son Moix. | T. Ayuga

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Llorenç Serra Ferrer y Gabriel Cerdà liman asperezas y en estas últimas horas han alcanzado un acuerdo mínimo para hacer viable la gobernabilidad del club, que desde la celebración del último consejo de administración celebrado el pasado 29 de noviembre, se había hecho insostenible. Ahora, después de dos días de encuentros entre ambos apoderados, se ha llegado a un armisticio con fecha de caducidad: junio de 2014.

Los detalles concretos del pacto al que han llegado Serra y Cerdà radica en dos puntos fundamentales: mantener la sindicación de acciones y por lo tanto no dar por roto el pacto suscrito el pasado verano y por otra parte dar libertad a Serra Ferrer para que continúe responsabilizándose del área deportiva a todos los niveles sin la necesidad de elevar sus intenciones al consejo de administración. Las urgencias del club a todos los niveles han prevalecido sobre las pésima relación que desde finales de noviembre escenificaron los dos apoderados en un consejo muy caliente y donde Serra llegó a calificar a Cerdà de «presidente indigno».

Agilizar gestiones

La situación, lejos de estar resuelta de forma sólida, al menos permitirá agilizar las gestiones que ha puesto en marcha Serra Ferrer para concretar los refuerzos en el mercado de invierno. Precisamente el distanciamiento entre ambos apoderados suponía ralentizar al máximo la llegada de fichajes porque Gabriel Cerdà se encargó en ese incendiario consejo de noviembre de exigir que los fichajes fueran sometidos a la votación del órgano de poder del club.

Ese punto desembocó posteriormente en la guerra frenética vivida en los despachos de Son Moix y como toda batalla desencadenó en la búsqueda de aliados y en la lógica división de fuerzas con el fin de aglutinar el mayor número posible de apoyos por parte de ambos bandos.

El ambiente se había vuelto irrespirable estas últimas horas y la tensión salió a relucir en la comida de Navidad organizada por la Asociación de Veteranos y que tuvo lugar el pasado miércoles en el estadio de Son Moix.

Ese mismo día Cerdà y Serra se mostraron distantes uno hacia otro, pero anteriormente al almuerzo habían mantenido un encuentro de más de dos horas. Ayer volvieron a verse de nuevo en las oficinas del estadio, pero el 'cónclave' fue más breve y si bien todavía existe un ambiente hostil, el día a día requiere la necesidad de enterrar los egos, tragarse las palabras y humillarse ante el contrario. Este nuevo escenario refleja la capitulación de Serra Ferrer ante Gabriel Cerdà. El máximo accionista se ha visto obligado a bajar la cabeza, rendirse ante la posición de supremacía de su poderoso enemigo y olvidar eso de «presidente indigno», tal y como lo calificó en la reunión del 29 de noviembre. Ese día Serra abandonó el encuentro dando un portazo y espetándole a la cara frases tan duras como la siguiente: «Tengo diez veces más acciones que tú y ya veo el tipo de persona que eres; serías capaz de todo por estar en esta silla», haciendo referencia a la presidencia. Ahora, 22 días después, Serra se ha encontrado atrapado en un callejón sin salida, sin aliados, sin opciones de salir airoso de esta guerra y ha firmado una capitulación que le lleva de nuevo a estar en manos de Cerdà.