El regatista mallorquín Nacho Baltasar. | Sailing Energy

TW
1

El regatista mallorquín de 18 años, Nacho Baltasar, que el pasado viernes logró la plaza por país en la clase IQFoil (Windsurf) para los Juegos Olímpicos de París 2024 en el Mundial de Clases Olímpicas de La Haya (Países Bajos), asegura que se siente preparado para enfrentarse a cualquiera.

«Antes, cuando estaba jugándome un puesto en una competición frente a rivales que llevan diez años en la elite, los veía como muy 'grandes' y ahora el que se hace 'grande' soy yo. Estoy preparado para enfrentarme a cualquiera. He tenido un psicólogo nuevo este final de temporada y lo he notado muchísimo, especialmente en mentalidad en la competición. Creo que el tema psicológico es importantísimo», aseguró. Era el representante más joven del equipo preolímpico español y, aunque era la plaza por país, a finales de este mes se hará oficial que él será del deportista que competirá en la cita olímpica.

En el Mundial de La Haya solo había otro Sub21 con él compitiendo frente a las grandes 'estrellas' mundiales y olímpicas. Fue bien durante todo el campeonato, pero un mal día le alejó del podio y en ese momento fue a buscar la plaza olímpica (habían 11 en juego y logró la octava).

Navega desde los cinco años, empezando en Optimist en el que es su club de toda la vida, el Náutico Sa Rápita de Mallorca. Llegó al windsurf porque sus dos hermanos mayores lo practicaban y también sus padres. Con 16 años lograba la medalla de oro Sub21 en el Mundial de la clase RS:X(tablas) 2021 y la plata Sub19 en el Europeo Júnior de IQFoil (tabla con hidroalas), ya confirmada como nueva clase olímpica y en el Europeo 2023 lograba el oro Sub21.

Este es su tercer año en el IQFoil. «La verdad es que mi progreso está siendo muy bueno. El IQfoil es la evolución del RS:X y la primera vez que me subí a un tabla que 'volaba' provocó que cada noche soñase con ella», dijo. Ahora va a descansar dos semanas y seguirá con los entrenamientos. Dice que no quiere cambiar nada de su preparación. «Mi entrenador Marcos Fernández y yo hemos trabajado muy duro y cuando las cosas van bien no hay que cambiarlas».

Además de competir también entrena a los niños de la escuela de vela de su club. «Los que entrenaban conmigo ya lo han dejado y ahora son pequeños, pero los quiero un montón y estoy con ellos siempre que puedo. Es un club modesto y todos ayudamos».

Este año ha estudiado Ciencias de la Educación Física ahora pedirá una excedencia y dejará la carrera un año para centrarse en los JJ.OO. de París 2024 y para distraerse un poco de lo que es competir va a estudiar el Nivel 1 y 2 de Técnico Deportivo en Vela. «Cuando acabe mi carrera deportiva me gustaría enseñar todo lo que yo he aprendido en la vela», incide.

La vela balear tiene una larga lista de campeones mundiales y olímpicos, pero el windsurf era una asignatura pendiente. Baltasar explica: «Ahora esto ha cambiado porque hubo un entrenador, José Mayans. (desde 2017 es el Director del programa de tecnificación de Windsurf de la Federación Balear de Vela), que impulsó la Escuela de Alto Rendimiento, unió a todos los windsurfistas de Baleares y entrenamos muchísimo». «Fue un trabajo espectacular y que ahora se ve reflejado en resultados). También aprendí mucho de mi entrenador Miki Bover, actual director deportivo del CN Sa Rápita, que también es mi jefe en la Escuela de Vela».

Competir en los IQFoils, 'volando' a gran velocidad puede provocar que un mínimo error deje al regatista fuera de la competición. Él lo sabe muy bien porque, «a veces no es por un error, simplemente una mala acción, especialmente al principio de la carrera te hunde».

Si en el RS:X (tablas) no se podía tener un peso excesivo porque se frenaba, en el IQfoil es lo contrario. Revela que «antes del Mundial estaba en 88 kg, pero la tensión me ha hecho perder cuatro kilos. Ahora estoy ya en 86 kg y para los Juegos me gustaría estar en 93 kg. Mis rivales deben estar en 95 o 97 kg, pero lo referido es ideal para mi».

En cuanto al equipo preolímpico comenta que, «estoy encantado con el equipo,sobre todos en las competiciones como el Mundial o el Test Event a las que vamos todas las clases juntas. Cuando vuelves del agua hablas con el resto del equipo, vamos a cenar juntos y hay muy buen 'rollo' entre todos, algo que te anima muchísimo». «Mi familia esta súper contenta con lo que he conseguido, vinieron a buscarme al aeropuerto y yo necesitaba llegar a casa y desconectar. El domingo salí a navegar en velero para relajarme y estar tranquilo. El próximo sábado, día 26, celebraré mi cumpleaños (cumple 19 el 1 de septiembre) aunque el día 1 también haré alguna cosa».