Hila, Ducrós, Armengol, Perea y Colom, este viernes en Son Hugo. | IME

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Son Hugo entra ya en la cuenta atrás para su reapertura a los ciudadanos de Palma, prevista para mediados del mes de julio, aunque desde principios de esta semana los clubes de natación, saltos o waterpolo ya se ejercitan en las renovadas instalaciones de referencia para los deportes acuáticos, en Mallorca, pero también a escala nacional.

La presidenta del Govern, Francina Armengol, junto al conseller de Hacienda y Función Pública del Consell, Josep Lluís Colom; el alcalde de Palma, José Hila; el presidente y el gerente del IME, Francisco Ducrós y Rafa Navarro, y la presidenta de la Federación Balear de Natación, Nuria Perea, visitaron las obras ya finalizadas de las piscinas, que serán un referente a nivel de sostenibilidad energética y buscan recuperar su espacio a nivel competitivo y social, permitiendo a los nadadores isleños volver a contar con una piscina de 50 metros todo el año.

La reforma de Son Hugo, cuyo coste ha ascendido a 3.561.214'58 euros, sufragados por los presuestos del Ajuntament de Palma, junto a la Llei de Capitalitat del Govern (2.095.486'99 euros) y una aportación de Capitalitat del Consell de Mallorca (713.800 euros), se han prolongado de manera intensiva por espacio de más de un año, superando obstáculos a nivel técnico y bucrocrático que no impedirán contar con el recinto plenamente operativo este verano, objetivo fijado por el Institut Municipal de l'Esport (IME).

Además de reformar los vasos interior y exteriores, el gran salto de calidad de Son Hugo llega con la incorporación de sistemas de energías renovables y limpias para permitir el mantenimiento del recinto y la posibilidad de mantener abiertas las piscinas exteriores, climatizadas, en invierno.

Se han incorporado calderas de biomasa, bombas de calor geotérmicas, calderas de gas de condensación, deshumidificadores de alta eficiencia para renovar el aire o un nuevo sistema de iluminación LED que se unen a la instalación de 370 placas fotovoltaicas de autoconsumo, ya existentes, y que formaron la primera fase del proyecto de reforma de Son Hugo, en 2018. La segunda y definitiva se puso en marcha en mayo de 2020, con el cierre total de la instalación, cuya previsión inicial de apertura era para el primer trimestre de 2021, pero por diversos temas técnicos y bucrocráticos se ha alargado hasta el verano.

De esta manera, la reducción de emisiones se reduce en 469 toneladas de CO2, generando a su vez un ahorro a las arcas públicas de 120.000 euros anuales.

Las actividades arrancarán plenamente a partir de mediados de julio, y ya en septiembre darán inicio los cursillos interrumpidos en su día.