The first wave of runners starts the 117th running of the Boston Marathon in Hopkinton, Massachusetts April 15, 2013. REUTERS/Dominick Reuter (UNITED STATES - Tags: SPORT ATHLETICS) ATHLETICS-MARATHON/BOSTON | DOMINICK REUTER

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Apenas había salido de la ducha tras celebrar su mejor marca en un maratón cuando un gran estruendo les llevó a mirar por la ventana de su hotel, ubicado en la Avenida Huntington de Boston a menos de 100 metros de la línea de llegada. «Ha sido una explosión muy fuerte que ha hecho que temblara todo. Al principio creíamos que se trataba de fuegos artificiales, pero hemos empezado a oír las sirenas y ha empezado el caos», explica Joan Pere Carbonell, el atleta mallorquín de 42 años que presenciaba el desastre junto a su esposa, Catalina Sastre.

«Estamos bien y viendo la televisión para ver qué ha pasado, porque no tenemos mucha información y lo único que nos han dicho es que no podemos salir del hotel», explica Joan Pere Carbonell, que en comunicación con este periódico relata a través de un mensaje escrito que acaba de producirse una segunda explosión «algo más pequeña». Joan Pere y Catalina ya habían hablado con los suyos para celebrar que todo había ido muy bien e incluso celebrar el buen registro logrado en uno de los cinco maratones más importantes del mundo. Sin embargo, más tarde tuvieron que informar de su situación con la fortuna de poder hacerlo antes de que las comunicaciones telefónicas comenzaran a fallar. El colapso de la red y las medidas de seguridad aplicadas impiden continuar la conversación a través de la habitación del hotel, aunque los móviles aún seguían funcionando con problemas.

Organización

El desconcierto era la nota predominante mientras los medios norteamericanos ofrecían las primeras estimaciones de víctimas y heridos. «Es muy impactante que suceda todo esto porque todo había ido fantástico y la organización de la prueba había sido realmente espectacular», relata Joan Pere Carbonell antes de intentar descansar tras el gran susto y seguir pendiente de los medios para conocer el alcance de un desastre producido en la celebración del Día de los Patriotas.

Los resultados de la prueba revelan la presencia de otro mallorquín, aunque Joan Pere no ha tenido contacto con él. Alberto Izquierdo, con el dorsal 6.958, ha parado el cronómetro en tres horas, seis minutos y 22 segundos. Este periódico no había podido contactar con él al cierre de esta edición.

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