Morata, en La Cartuja en el debut en la Eurocopa. | Pierre Philippe Marcou / POOL

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La afición española se olvidó de que asistía a un partido de Eurocopa cuando cambió el apoyo a sus jugadores por silbidos a Álvaro Morata. Desestabilizaron al delantero, la apuesta como 9 de Luis Enrique Martínez, que simbolizó la impotencia del equipo, fuera del estreno ante Suecia desde que perdonó la ocasión que nunca puede fallar un delantero centro.

La noche negra de Morata no tuvo el respaldo que le debe dar la afición. Encontró el castigo a su desacierto en una dinámica que debe encontrar freno inmediato. Silbado en el amistoso ante Portugal en el Metropolitano y, peor aún, en un día tan señalado como el estreno en una Eurocopa.

De nada le sirvió a Gerard Moreno su gran temporada goleadora para comenzar titular en el primer partido, el puesto de '9' le sigue perteneciendo a Morata porque le tiene fe Luis Enrique. Valora aspectos que son importantes para los entrenadores. Su trabajo incansable en la presión, la movilidad entre centrales con los que se faja todo el partido, la ayuda defensiva continua que no afecta a su presencia en ataque.

Pero La Cartuja castigó a Morata y se volcó con Gerard Moreno, recibido con ovación atronadora y cánticos mostrando el apoyo al jugador que desean en punta de ataque. Y eso que comenzó con aplausos la noche de Morata por su esfuerzo en la presión y las pérdidas generadas en el inicio de jugada sueca.

Nadie podía imaginar lo que ocurrió desde el minuto 38, cuando el pase de Jordi Alba encontró el fallo de la defensa sueca para dejar solo a Morata ante Olsen. Se detuvo el tiempo y pudo decidir donde colocar el balón en el mano a mano. Lo ajustó tanto al poste que se marchó fuera. Lejos del apoyo de la afición al fallo y del impulso para aprovechar la siguiente, encontró el reproche.

A España le falta gol. Es el defecto a pulir si quiere llegar lejos en la Eurocopa. Y Morata se presentaba en la competición como el jugador con más pegada con la selección de los 24 convocados. Un total de 19 goles en 41 internacionalidades, tres de ellos en la fase final de la cita europea.

Comenzar jugando era saldar una deuda personal, fuera del último Mundial por decisión de Julen Lopetegui. Su objetivo para saldar deudas con el pasado era iniciar marcando, siendo decisivo. Desde el fallo se desconectó y le pudo la ansiedad. Todo lo que intentó ya estuvo acompañado de frustración. La segunda mitad salió a morder, enganchó un disparo en la frontal que no fue a puerta y regresó la desaprobación de la grada.

Como suele ocurrir en estas ocasiones, el debate se monta en la grada. Cada vez silbaron más y otros respondieron con apoyo a Morata, que peleó un balón para controlarlo pegado a línea de fondo, se le escapó y estando con la cabeza fuera del partido ya fue sustituido por Luis Enrique. Lo ocurrido fue un directo a su estado anímico, fue consolado por el seleccionador y encontrará el respaldo de todo el vestuario para superar un mal momento.