Cesc Fábregas celebra su primer gol como culé junto a Gerard Piqué. | Efe

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BARCELONA: Pinto; Montoya, Fontás, Piqué, Adriano, Keita, Thiago, Iniesta, Kiko Femenía, Cesc y Villa.

También jugaron: Dos Santos, Abidal, Bartra, Busquets, Xavi, Sergi Roberto, Cuenca, Messi y Pedro.

NÀPOLES: De Sanctis; Campagnaro, Cannavaro, Britos; Maggio, Dzemali, Inler, Dossena; Lavezzi, Hamsik y Cavani.

Cambios: Rosati, Grava, Arónica, Víctor Ruiz, Donael, Lucarelli, Zúñiga, Santana y Mascara .

Àrbitro: Àlvarez Izquierdo (ESP). Mostró tarjeta amarilla a Lavezzi (min.36).

Goles:

1-0, minuto 26, Fábregas.

2-0, minuto 31, Keita.

3-0, minuto 19, Pedro.

4-0, minuto 66, Messi.

5-0, minuto 77, Messi.

El nuevo Barça de Cesc y el viejo, el de siempre, de Messi, se tomaron un respiro entre Supercopas para divertirse con una goleada al Nápoles en el trofeo Joan Gamper. Fàbregas y Messi, uno en cada mitad, fueron las estrellas del conjunto azulgrana, que recuperó su fútbol coral para ensañarse con el tercer clasificado del 'calcio'.

El Barça, una mezcla de titulares, suplentes y jugadores del filial, poco a poco se fue asentando hasta que se hizo con el control total del choque. La culpa la tuvo un Cesc especialmente inspirado en su puesta de largo en el Camp Nou. De Cesc fueron el primer gol del partido y una magistral asistencia a Villa que el 'Guaje' no materializó por poco.

El 2-0 lo puso Keita pasada la media hora, tras romper la línea defensiva visitante y cabecear uno de esos pases elevados que caen en el área con precisión milimétrica y que solo pueden inventar jugadores como Iniesta.

Revulsivo

Guardiola cambió a seis jugadores en el descanso y los nuevos revitalizaron aun más el juego del Barça, que empezó la segunda mitad estrellando tres balones en los postes. Pedro, que había enviado dos disparos a la madera, se desquitó cabeceando a gol un nuevo rechazo del travesaño.

Cinco minuto después Messi, que no distingue entre finales y amistosos, haría el cuarto al culminar una jugada coral 'made in Barça' y a falta de un cuarto de hora, el 5-0 en jugada personal.

Para entonces, el Nápoles, que solo dispuso de una ocasión en todo el segundo tiempo -otro gol anulado a Cavani- ya se había rendido al eterno rondo azulgrana.