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El abogado del sindicato de jugadores de la NBA, Jeffrey Kessler, respondió con dureza a la oferta hecha por los dueños de los equipos de que tenían hasta el miércoles para aceptar la última propuesta que les habían presentado en la reunión de más de ocho horas que mantuvieron la pasada noche en Nueva York.

«Los jugadores no serán intimidados», declaró Kessler en la madrugada del domingo. «La NBA desea que se juegue, que haya temporada, pero no van a sacrificar el futuro de todos los profesionales bajo este tipo de amenazas e intimidación».

Kessler fue categórico cuando dijo que no lo iban a conseguir bajo la dirección del presidente del sindicato, Derek Fisher; del director, Billy Hunter, y del comité ejecutivo.

Antes, el comisionado de la NBA, David Stern, que fue el primero en dar a conocer lo tratado en la reunión. Stern definió la propuesta como la que los dueños podrían aceptar después de conceder a los jugadores una banda de entre el 49 y el 51 por ciento en el reparto de ingresos.

Pero los jugadores tienen sólo hasta el próximo miércoles para aceptarla y de ser rechazada se volvería al 47 por ciento en el reparto de ingresos que conceden los dueños a los jugadores en el nuevo convenio colectivo que negocian.

Stern no definió la posición de los dueños como un «ultimátum», pero sí una fecha en la que se debe decidir si va a haber acuerdo o si había que pensar en medidas más drásticas de cara al calendario de competición, del que ya ha sido cancelado todo noviembre.

Kessler dijo que la propuesta real de los dueños es de un 50,2 por ciento en el reparto de ingresos y denunció que los jugadores nunca iban a alcanzar el 51, algo que consideró un «fraude» y una «ilusión».

«No queremos entrar ya más en porcentajes y números, queremos que comience la competición y conseguir disputar el máximo de partidos», comentó Stern. «Tenemos la esperanza que con la mezcla de todas las propuestas la que les hemos presentado y van a tener sobre la mesa pueda ser aceptada por los jugadores».

Sin embargo, Stern no tuvo las ideas claras de cómo podría ser el reparto de los ingresos en la banda del 49 al 51 por ciento y Kessler dijo que no podía explicarlo porque en el mejor de los escenarios para los jugadores lo máximo que podían conseguir era el 50,2 por ciento.

El representante legal del sindicato también denunció que los dueños habían llegado a la reunión sin ninguna intención de conseguir un acuerdo porque no hicieron nada ante la presencia, de nuevo, del mediador federal George Cohen, quien al final también iba a ser motivo de enfrentamiento.

Mientras que Stern habló de haber incluido en la propuesta cinco de las seis recomendaciones que habían presentado Cohen, Fisher «negó» rotundamente que sucediese tal cosa y que su aportación fue simplemente de exponer lo que podría suceder «si» se diesen.

«No tenemos ninguna duda que los dueños llegaron a la reunión con un plan establecido y que no era otro que presionar aún más a los jugadores», destacó Kessler. «Se limitaron a pasar del 50 por ciento al 50,2 y para nada cambiaron de posición en el apartado del sistema salarial y de contratos».

Kessler dijo que no había ninguna razón para tener más reuniones antes del miércoles si los dueños mantenían su posición de «o aceptáis mi propuesta o volvemos al 47 por ciento».

Sin embargo, Stern también fue categórico cuando advirtió que seguir más allá del miércoles sin un acuerdo para la firma de un nuevo convenio no iba a ayudar en el proceso de negociaciones.