La afición del Atlético Baleares, en Son Malferit durante el partido ante el Melilla. | Javier Padilla

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Fase de ascenso del Atlético Baleares: otra vez el Mirandés. Siete años y dos intentonas después, el destino ha querido que el sueño del Atlético Baleares vuelva a pasar por Anduva y esté en manos de un Mirandés que ha sido testigo directo de las alegrías y decepciones más recientes y notables del balompié isleño.

La ida se jugará en Anduva el domingo 23 y la vuelta el domingo 30 en Son Malferit, en horario todavía sin determinar.

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En la retina de la hinchada blanquiazul está todavía reciente aquella eliminatoria de campeones por el ascenso de la temporada 2011/12. Aquella derrota por la mínima (1-0) en Miranda de Ebro, aquel balón palo de Peter... Pero especialmente aquel dolorosa revés en un Estadi Balear lleno (1-2), el principio del fin de una ilusión que, semanas después, hizo trizas un Lugo que no ha vuelto a transitare por Segunda B desde que apeara de su camino a un Atlètic Baleares que tendrá la opción de la revancha más de un lustro después de que el equipo dirigido entonces por Carlos Pouso generara una desolación inmensa entre la parroquia blanquiazul.
Golpe

Eso sí, el Mirandés llegará reforzado al cruce decisivo tras noquear a todo un campeón del grupo en el Nuevo Colombino, donde fulminó al Recreativo de Huelva (1-1), haciendo valer el 1-0 de Anduva. Antes, se deshizo del Atlético de Madrid B haciéndose fuerte en Anduva (0-0 en la ida y 2-1 en su terreno de juego). Tercero dentro del Grupo II, que capitaneó el verdugo del ATB en el cruce de campeones, el Racing de Santander, mantiene la base del equipo que se quedó a las puertas del ascenso directo hace una temporada a costa del Real Mallorca, que abandonó la categoría de bronce por la vía rápida a costa de los burgaleses. Y lo hizo meses atrás de consumar su descenso a Segunda B en Anduva, un lugar que siete años atrás se tiñó de blanquiazul de la mano del equipo que entrenaba entonces Gustavo Siviero.

El mismo escenario, idéntico adversario y objetivos cruzan de nuevo las vidas de Mirandés y Atlético Baleares en una de las dos eliminatorias de ascenso que restan. En la otra, Hércules y Ponferradina (con orden de campo por sortear) compartirán esa ambición.