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Nada mejor que la gastronomía para poner a flor de piel todos nuestros sentidos: la vista se alegra con el colorido de los platos, el olfato abre el apetito, el tacto ayuda en el cocinado, el gusto culmina el disfrute y el oído permite escuchar las buenas impresiones de los compañeros de mesa. Resulta, por tanto, una forma muy atractiva de entretenimiento en familia. Los más pequeños de la casa enseguida conectan con el proceso culinario y aprenden de medidas, de texturas, de procesos físicos... ¿Por qué no hacer que, además, les sirva como lección de geografía?

La comida internacional puede descubrir mucho acerca de otros países y continentes del mundo. Desde los ingredientes característicos de cada zona y sus principales cultivos, hasta los rituales en torno la mesa, que pueden revelar aspectos de la tradición y la cultura, pasando por todo tipo de preferencias que tienen que ver con el clima, la religión o los tipos de celebración típicos de cada región.

Por ello, proponemos hacer un viaje con la imaginación y los sentidos a cualquier parte del mundo sin salir de casa. El principal reclamo será la experiencia gastronómica, pero no hay límites para recrear la esencia de un país: música, disfraces o complementos e, incluso, alguna que otra palabra en el idioma en cuestión. Eso sí, en todos los casos, lo primero que habrá que hacer es consultar un mapa para localizar el punto de interés e investigar a continuación cuáles son sus usos y costumbres.

Las opciones son muchas, pero para empezar habrá que buscar el consenso entre los miembros de la familia y decantarse por un lugar en el mundo. Sugerimos, a continuación, cinco destinos para chuparse los dedos y pasar una divertida velada en familia:

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