El ‘sandwich’ de ‘roast beef’ de Mike & Dave’s. | Andrés Valente

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Hasta la semana pasada el único sitio donde podía comer un auténtico sandwich de roast beef americano era en casa de amigos americanos. Es que este sandwich es territorio sagrado y no sirve cualquier roast beef ni un pan de cualquier supermercado. La carne tiene que ser hecha al punto bien rosado para que sea muy tierna y rebosante de sabor. Pero aún no basta: se tiene que cortar en láminas tan finas como el papel de seda. Me han hablado de una cocinera de la cantina de una antigua empresa palmesana que para hacer un bocata cortaba el queso o el jamón cocido en lonchas tan finas que al ponerlas encima de una página de periódico se podía leer las palabras. Es así como tienen que ser las lonchas para un sandwich de roast beef.

Aquella cocinera usaba una loncha de jamón por bocata, pero para un verdadero sandwich americano tiene que haber al menos 150 grs de roast beef. Un sandwich de tal envergadura necesita un buen soporte, una rebanada de pan de algo más de un centímetro de grosor y hecha con masa madre.

Y en Palma, ¿se puede encontrar un sandwich de roast beef americano de tales dimensiones? Hay en Mike & Dave’s American Street Kitchen, en calle Industria (Tel: 971-201524), un sitio que intenta ser lo más genuino posible, hasta el punto de que el pan está importado de Estados Unidos y también los bollos para los hot dogs y las hamburguesas. Emplean lomo alto para el roast beef y lo asan en un horno de leña, ideal por el buen sabor a humo que da a la carne. El punto de cocción no era tan rosado como hubiera querido, pero la carne estaba tierna y sabrosa, que es como tiene que ser en un buen sandwich americano. Al estar las lonchas tan súper finas hay mucha superficie expuesta y así se nota mejor la suculencia. El pan era perfecto para un sandwich así de grueso: una miga robusta y apretada y de un grosor más que suficiente para soportar tanta carne, más lechuga crujiente y rodajas de tomate. Técnicamente fue una maravilla. Pero al final lo crucial fue la delgadez de la carne: una sola loncha del mismo peso y de la misma pieza no hubiera dado un sandwich tan jugoso y memorable. Viene con espléndidas patatas fritas también al estilo americano: sin pelar, para que la piel aporte más sabor y sus vitaminas.

Un ‘sandwich’ americano necesita una carne poco hecha como esta pieza de La Fornarina, la tienda de comida preparada al lado de la pescadería del Mercat de l’Olivar.

Este sitio tiene otra cosa muy americana: la música de fondo de discoteca a todo volumen, más el barullo de los chillidos de los clientes mientras gritan por encima de la música para que la persona de al lado pueda oír lo que dicen. Pero esto también es parte de esta experiencia americana y vale la pena aguantarla para poder comer este sandwich tan especial.