Ir al baño con el móvil tiene riesgos para la salud. | @ pressfoto

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Ir al baño con el móvil es una práctica muy habitual para muchas personas, aproximadamente para el 80 % de la población. Sin embargo, el experto en Salud Pública y Medicina Preventiva, Joan Carles March, pone de manifiesto que hay varias investigaciones que alertan de los peligros que conlleva. «Un estudio realizado por la Universitat de Barcelona nos dice que el 55 % de los españoles no desinfecta correctamente los objetos personales y el móvil es uno de ellos. Está claro que deberíamos empezar a limpiar nuestro teléfono con regularidad».

En este sentido, advierte que «pasar demasiados minutos con el móvil en el wáter puede ser perjudicial para nuestra salud, no solo por la adicción a la pantalla, si no porque sentarse durante periodos prolongados en el wc puede provocar hemorroides. Además, podría causar estreñimiento, junto a un desgaste extra para el cuello y la espalda por una mala postura; esto agravaría los problemas cervicales y molestias musculares en la espalda».

El especialista en Salud pública explica que, «aunque el ojo humano no pueda detectarlo a simple vista, el móvil está lleno de suciedad. Lo tocamos más de mil veces al día sin que se nos ocurra lavarnos las manos después de usarlo. Sin embargo, las preocupaciones para la salud sobre el uso de los teléfonos suelen centrarse en las distracciones que causan mientras se conduce, los accidentes que provoca, los posibles efectos de la exposición a radiofrecuencias o lo adictivos que pueden llegar a ser. Y aunque el riesgo de infección microbiana es mucho menos apreciado, es muy real».

Un móvil tiene 18 veces más bacterias que un retrete público

Esto se debe a que «lo tocamos con las manos sucias, nos lo acercamos a la cara, a las mucosas, lo dejamos en multitud de superficies a lo largo del día y en todos estos lugares el teléfono se llena de suciedad y bacterias. De hecho, los estudios realizados hasta la fecha lo dejan bien claro: un móvil tiene 18 veces más bacterias que un retrete público. Según un estudio realizado en 2011 por investigadores de la London School of Hygiene Tropical Medicine, es posible hallar materia fecal en uno de cada seis smartphones».

March destaca que varios estudios realizados sobre la colonización microbiológica de los teléfonos móviles demuestran que pueden estar contaminados con muchos tipos diferentes de bacterias potencialmente patógenas. Entre ellas se encuentran la Escherichia coli, el Staphylococcus, las Actinobacterias, el Citrobacter y el Enterococcus, Klebsiella, Micrococcus, Proteus, Pseudomonas y Streptococcus. «Todas pueden tener efectos igualmente desagradables en los seres humanos».

Resistentes a los antibióticos

También ha subrayado que las investigaciones recientes han descubierto que muchos patógenos de los teléfonos suelen ser resistentes a los antibióticos, lo que añade un problema a la situación. «Esto es preocupante, ya que las bacterias mencionadas pueden causar infecciones cutáneas, intestinales y respiratorias potencialmente mortales». Además, los teléfonos móviles contienen plásticos que puede albergar y transmitir virus. Algunos, como el virus del resfriado común, de la gripe, el rotavirus y el norovirus, pueden persistir en forma infectable durante varios días.

¿Cómo limpiar el móvil?

El especialista en Salud Pública insiste en la necesidad de limpiar el móvil. En este sentido, expone que «Apple precisa que no es aconsejable el uso de líquidos o desinfectantes. Otras compañías, como Motorola sugieren usar un paño de microfibra, como el que utilizamos para limpiar las gafas, con un poco de agua». El especialista en Salud Pública recomienda no utilizar aerosoles, productos químicos ni sumergir el móvil en líquido, ya que podría afectar a su correcto funcionamiento; se puede utilizar un paño o una gamuza sin pelusas, agua y jabón y alcohol o toallitas desinfectantes.

Además, es conveniente apagarlo antes de empezar. «Limpiar primero con un paño suave y sin pelusas (por ejemplo, como los que se usan para limpiar las gafas), con agua y jabón. Eso sí, sin exceso de ambos elementos. Hay que evitar la humedad excesiva. Si tenemos una toallita húmeda que contenga un 70 % de alcohol isopropílico, se la podemos pasar. Como alternativa, sirve frotar con otro paño con una solución de agua y alcohol». Otro paso importantes es «secar a conciencia el dispositivo y cerciorarse de que no entra humedad en las ranuras». Limpiar minuciosamente la carcasa es fundamental.