Antonio David Flores.

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Después de la sentencia que le ha dado la razón frente a La Fábrica de la Tele, y de reconocer sentirse «muy feliz" porque, en su opinión, «se ha hecho justicia», Antonio David Flores ha roto su silencio en las redes sociales con un extenso texto en el que se sincera sobre cómo ha vivido toda la situación, desde el día en el que Sálvame decidió despedirle.

El extertuliano, que ha ganado esta batalla judicial, en la que la productora de Sálvame deberá pagarle más de 80.000 euros al declarar nulo su despido, confiesa haber vivido por parte del programa y de La Fábrica de la Tele un «escarnio público», tanto él como su familia.

«Aún no ha habido un día en el que no me haya acordado de ese lunes 22 de marzo (el día que fue despedido)». Un dolor que, cuenta, no se produjo por dejar el trabajo, sino por «los motivos que delante de toda España estaban dando. Ese día fue uno de los peores de mi vida. Me costaba levantarme de la cama».

El marido de Olga Moreno, ganadora de Supervivientes, prosigue: «Recuerdo a mi abogado/amigo Iván Hernández, con lágrimas en los ojos, decirme: 'David, esto hay que arreglarlo donde hay que arreglarlo, en los juzgados. Sé que es difícil, pero ahora te toca aguantar y ser fuerte porque les llegará su merecido'. Esas horas, días, semanas encerrados en un despacho dándole vueltas a todo, minutando cada programa y preguntándome: '¿Cómo es posible que nadie haga nada? ¿Cómo es posible que la justicia no haya creído conveniente ni juzgarme por maltrato y la Fábrica y sus titiriteros se dediquen a llamármelo sin ningún reparo?'. Iván me dijo: 'van a pagar por todo esto David y un día se dará la vuelta. Ni la gente ni la justicia es tonta, y lo verás'».

Para el ex guardia civil, ese día ya ha llegado. «Sigo emocionado leyendo cada muestra de cariño, cada mensaje de mis compañeros, cámaras, periodistas, gente de la calle que sin conocerme me han dicho: 'David, no estás solo', 'David, estamos contigo', 'Van a pagar por todo'».

Entonces, llega el turno de los agradecimientos. «Solo quería deciros que GRACIAS. GRACIAS por haberme cogido de la mano y por no haberme dejado caer. La vergüenza de ese 22 de marzo ahora se ha convertido en una fuerza inquebrantable. No solo por mí, sino por todos aquellas personas a las que les puede pasar algo parecido el día de mañana».

Y advierte: «Voy a luchar hasta el final y van a pagar uno por uno por todo el daño que me han hecho a mí y a los míos. Esto solo acaba de empezar y es el pequeño paso de la gran caminata que nos espera. Una caminata en la que me siento más fuerte y acompañando que nunca. Querido Iván Hernandez, Querida Isabel Cruz, Almudena, David… Ni viviendo 3 vidas os podré agradecer una cuarta parte del trabajo que habéis hecho conmigo y del trabajo que seguís haciendo. La justicia y los jueces están en los juzgados».