Los diarios de su íntima amiga, Diane Blair, dejan al descubierto pensamientos de la que fuera Primera Dama de los Estados Unidos en la época más convulsa de su vida. | SHANNON STAPLETON - Reuters - X9

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Escritos a máquina, con notas en los márgenes y saltos en el tiempo. Los folios del diario inacabado de Diane Blair, confidente y amiga íntima de Hillary, guardan tras su aspecto bosquejado las interioridades de los años más convulsos de la familia Clinton y ahora ven la luz.

La revista Vanity Fair desentraña en su número de septiembre las memorias que dejó la asesora. También fue en sus páginas donde en mayo reapareció Monica Lewinsky, protagonista de esos años turbulentos, tras una década fuera de los focos y justo cuando Clinton está cerca de anunciar si aspira de nuevo a la Presidencia.

Quedan todavía dos años para la siguiente carrera a la Casa Blanca, pero el pasado de la demócrata ya ha empezado a perseguirla. Sus más de tres décadas de vida pública y su rol en uno de los mayores escándalos de faldas y poder de la historia no son una mochila fácil de la que zafarse.

«Hillary insiste: fue un comportamiento horrible e inapropiado, sí, pero no importa lo que diga la gente, fue consensuado (no fue una relación de poder). Y no fue sexo en el sentido real del término (de pie, tumbado, oral, etc.)», escribía Blair en 1998 sobre la opinión de Hillary ante el escarceo amoroso de su marido con Monica Lewinsky.

Blair y los Clinton se conocieron en los años setenta, cuando aquella daba clases en la Universidad de Arkansas, Bill se preparaba para ser gobernador por el partido demócrata y Hillary era una abogada recién licenciada en Yale.

Desde que llegaron a la Casa Blanca en 1993 y hasta su muerte en 2000 a causa de un cáncer, la asesora se paseó con total libertad por la mansión presidencial, tuvo acceso continuo al matrimonio Clinton y fue la «amiga más íntima» de Hillary, como la describe la demócrata en «Living history», sus memorias de 2003.

Fruto de esos años en la primera fila de la vida de los Clinton nacieron más de 100 archivadores con cientos de papeles, manuscritos y fotos que en 2005 James Blair, el marido de la asesora, donó a la Universidad de Arkansas, donde ella daba clase.

«Como investigadora política recopilaba todo tipo de informaciones. Diane escribió dos libros, capítulos para muchos otros y cientos de artículos. Estos son de consulta pública desde 2010. Me sorprende que ahora estas notas sobre los Clinton llamen tanto la atención. Sencillamente, era su trabajo», explicó James a la revista Vanity Fair.

Hasta ahora solo el diario conservador Washington Free Beacon había revelado algunos breves pasajes del diario de Blair. En ellos uno en el que se atribuía a Hillary Clinton las palabras «lunática narcisista» para referirse a Monica Lewinsky.

En una entrevista televisiva posterior a esa publicación, la demócrata declinó referirse a los documentos de la que durante tanto tiempo fue su amiga más cercana: «No voy a comentar sobre lo que dije o dejé de decir a finales de los años noventa».

Entre las cosas que afirmó entonces, según la investigación de Vanity Fair, está un primer año «infernal» en la Casa Blanca, sus dudas sobre su proyección pública y sus pensamientos en los días en que los cimientos de la Casa Blanca aún temblaban por el escándalo Lewinsky.

«Soy una mujer orgullosa. No soy estúpida. Sé que debería hacer más por complacer a la prensa. Sé que confundo a la gente cuando cambio de peinado. Sé que debería aparentar que no tengo opiniones, pero no lo haré. Estoy acostumbrada a ganar y pretendo hacerlo siguiendo mi propios medios», reflexionaba Hillary hace veinte años, cuando era la primera dama que tuvo que hacer de tripas corazón ante los devaneos amorosos de su marido.

Estas palabras, aunque pronunciadas dos décadas atrás, sirven de alimento para analistas y críticos ahora que Hillary Clinton es el nombre que suena con más fuerza para aspirar a la presidencia de Estados Unidos por el Partido Demócrata.

Según el testimonio que dejó escrito su gran confidente, los Clinton le encargaron de alguna manera que ejerciera como notaria e historiadora de sus avatares entre los muros del número 1600 de la avenida Pensilvania de Washington.

«Durante sus últimos 90 días de vida, Hillary la telefoneó todos los días y Bill vino cuatro veces a verla», relata su esposo. Blair falleció en 2000 a los 61 años y solo un poco antes dejó de escribir en su diario.

Sus notas han tardado años en ver la luz y salen a la palestra justo en el año en que Clinton ha dicho que anunciará si aspira a la Presidencia. Monica Lewinsky llevaba en la sombra una década y también escogió este momento clave de la demócrata para reaparecer.

Los analistas se dividen entre quienes consideran que las crisis del pasado pueden minar el futuro político de Clinton y quienes esgrimen que afrontar estos obstáculos cuanto antes beneficia a la demócrata y le permite soltar lastre antes de comience la carrera presidencial. Pero para eso aún faltan dos años.