TW
0

Ya se ha escrito mucho sobre la gran semana del arte en Palma, y ya divagué bastante sobre ello la semana pasada. Sé que a los organizadores no les gusta que se defina como «la verbena del arte», y no entiendo muy bien por qué razón. ¿Qué tiene de malo esa definición cuando hablamos de fiesta, diversión, entusiasmo, conexión y vida?

Porque una verbena, sea de pueblo o ciudad, significa todo eso, y todo eso precisamente es lo que se vivió en la que ya ha sido la 27 edición de una noche que gana adeptos año tras año. Viajeros que aterrizan en Palma para no perdérsela, galerías y espacios artísticos nuevos que abren, los mallorquines que llegan de todas las partes de la Isla para unirse a la fiesta.

Nada hay de malo en ello, al contrario, todo me parece lo más top, top, top. Y sigo con otra noche flamenca, la del arte más arte que existir pueda.