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El éxito y la expansión de Diego Erdozain como agente inmobiliario personalizado en Mallorca combina su alta experiencia profesional en el sector inmobiliario con un trato excelente a sus clientes donde prima la confianza, la profesionalidad, la atención exclusiva a nivel profesional con su pasión por la cocina mediterránea reuniendo al cliente y familia preparándoles sus ya famosos arroces. Les mostramos el último que celebra la venta de una propiedad importante para un cliente importante, Nicolay Stephanov. Se trata de Can Caulellas, una casa señorial de las que a los del extranjero les gusta llamar palacios.

Y lo son si las comparamos con casas llamadas palacios de otras partes de España. La entrada del portal es de arco de medio punto y comunica con la entrada, que muestra a la derecha una escalerilla con un portal de estudio. Un arco rebajado da acceso al patio. Los capiteles muestran el escudo de los Caulelles. Sin embargo, hasta hace poco ha pertenecido a los Ferragut. La casa fue construida en el siglo XVI por Joanot de Caulelles. En 1660 pasó a Pueyo y posteriormente cambió de manos en varias ocasiones.

En 1850 era de Llorenç Vicens, como menciona el erudito J.M. Bover, en su Nobiliario: «La casa de Caulelles es la que hoy existe junto a la Universidad Literaria, que posee D. Lorenzo Vicens, en la que se vende sobre las armas que son un escudo de oro sembrado de calderas negras, ceñidas todas ellas por una cadena encarnada a modo de red». En 1923 era de Margalida Pou Guasp, esposa de Antoni Ferragut Sbert. En 1963 fue reformada por el arquitecto Josep Ferragut Pou, hijo de la familia propietaria.

Los ingredientes que Diego utiliza y que hacen de sus arroces algo único.

Hoy, como les hemos anunciado, es ya de los Stephanov, y es maravilloso comprobar a través de datos históricos como la mayoría de casas históricas han ido pasando de familia en familia a medida que cambiaba la historia de la Isla, y el poder pasaba de unas manos a otras. Hay que admitir, o al menos yo así lo siento, que es una lástima que estas grandes propiedades no puedan permanecer entra las grandes familias históricas mallorquinas, pero siempre ha sido así. Además las leyes actuales no favorecen en nada las herencias históricas. Todo lo contrario. Deseamos que los Stephanov la disfruten y cuiden muchos años.