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La Bodegona se ha puesto de moda entre lo más cool isleño. Todo el mundo conoce el saber hacer de Fernando Robledo, al frente de este lugar mágico creado en La Rambla de Palma. Situada en un local que se abrió a la restauración en 1940 por el que era el propietario de Tito’s, está ubicada en Can Pinós –Ca’n Sureda de Santmartí–, casa que perteneció a los marqueses de Barbarà y a los condes de Solterra.

Un edificio con uno de los patios mallorquines emblemáticos de la arquitectura civil de la ciudad, que cuenta con un arco de medio punto a la entrada y una cubierta con artesonado. Como decía Azorín, son esos patios en los que «se respira en esta Palma venerable un sosiego, una calma sedante, una paz que apacigua nuestros enardecidos nervios de cortesanos», ambientes sólidos pero desprovistos de petulancia.

En La Bodegona se pueden degustar tapas y platos tradicionales de toda la vida, pero es el cocido madrileño con el que los viernes deleitan a sus comensales, prolongando la sobremesa con buenas copas en el patio.