Dos de las vecinas del barrio de Son Canals a las puertas de un bar. | Pascual Ribot

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En la barriada palmesana de Son Canals, a escasos metros de la concurrida calle Aragón, entre los residentes no existía otro tema de conversación. Los vecinos de la mujer acusada de matar a su tía en Sineu, y trasladar su cuerpo hasta Palma, se mostraron este lunes altamente consternados con la noticia.

En todos los bares, tiendas, supermercados y corrillos en la calle, la noticia del fallecimiento de la anciana corría como la pólvora. Una de las vecinas, visiblemente afectada, aseguró que no es el primer episodio violento que protagoniza la detenida. «No es el primer arrebato que le da a esta mujer. Se trata de una persona con un fuerte temperamento, violento y agresivo», comentaban algunas mujeres a las puertas de un conocido bar de la zona.

A su vez, otra de las residentes quiso matizar que la ahora arrestada y en dependencias policiales, ya había protagonizado episodios violentos en el pasado contra su progenitor. «Tenía bastantes conflictos con sus familiares. En una ocasión agredió a su padre y se fue detenida. A raíz de este grave altercado, el hombre no cesaba de criticar a su propia hija, a la que le tenía miedo tras la agresión sufrida», manifestó otra de las vecinas conocedora de los hechos.

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La arrestada, hace unos años, había abandonado el barrio para irse a vivir con su marido. Una vez que se separó, regresó de nuevo pero nada fue igual. La mujer tenía una actitud distante y prácticamente no se relacionaba con los vecinos de toda la vida. «Desde que volvió hace unos diez años su comportamiento fue muy extraño, pero nunca pensamos que llegaría hasta este punto», concluyeron.

La anciana de 91 años hallada muerta este domingo en un piso de Palma presentaba una herida de arma blanca en el pecho. Su sobrina, A.S.G., española de 51 años, fue detenida por la Policía Nacional como presunta autora del crimen. Había intentado ocultar la muerte violenta de su familiar como un fallecimiento por causas naturales. La sospechosa acabó confesando en dependencias de la Jefatura Provincial cuando se descubrieron las heridas que tenía la víctima.

Ella misma trasladó el cuerpo desde Sineu, donde había acabado con su vida, hasta Palma. Y allí elucubró un plan para tratar de tapar el homicidio. Pero no salió como esperaba. Llamó al 061 para pedir un certificado de defunción. La operadora, sorprendida, le dijo que eso no se podía hacer. La ahora arrestada comentó que tenía prisa por enterrar a su tía. Poco después, y dada la peculiaridad de las palabras de la mujer, desde la central de emergencias sanitarias movilizaron a una patrulla de la Policía Nacional hasta un piso de Can Capes, donde se encontraba la sospechosa. La víctima tenía una herida abierta en el pecho realizada con un cuchillo y la mujer que llamó al 061 acabó detenida.