El acusado de abusos sexuales a una menor a la que daba clases de taekwondo, sentado para el juicio en la Audiencia Provincial. | Europa Press

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Un hombre de 34 años ha aceptado este jueves una pena de un año de cárcel por abusos sexuales a una menor a la que daba clases de taekwondo en Mallorca. También ha quedado inhabilitado durante cuatro años para ejercer cualquier actividad que conlleve contacto con menores. La defensa y la Fiscalía han alcanzado un acuerdo de conformidad que ha evitado celebrar el juicio. El hombre ha reconocido los hechos y el fiscal ha rebajado la pena que pedía para él, inicialmente de tres años de prisión.

El hombre no entrará en la cárcel, ya que se le ha concedido una suspensión de la pena durante tres años al carecer de antecedentes. Además se le impone una orden de alejamiento de 300 metros respecto a la víctima, con la que tampoco podrá comunicarse por ninguna vía durante tres años.

Igualmente ha aceptado una medida de libertad vigilada durante tres años y el pago de las costas. Se le ha aplicado una atenuante de dilaciones indebidas porque la causa estuvo paralizada entre diciembre de 2018 y enero de 2023. El hombre compartía con la víctima un vínculo lejano por familia política: la menor es la hija de la pareja de su entonces suegra.

Los hechos tuvieron lugar en agosto y septiembre de 2017, tiempo en el que el acusado aprovechó que daba clases de artes marciales a la menor, de 15 años de edad, y a sus hermanos pequeños en un gimnasio. Los días en los que tenían clase, el acusado recogía a los niños en su domicilio de Alcúdia sobre las 16.00 horas y los llevaba a su casa de sa Pobla, donde estaban hasta la 21.00 horas, cuando daban comienzo las clases. El procesado, al poco tiempo de conocer a la niña y aprovechando que los hermanos jugaban a la pelota y que su novia no estaba en casa, un día le manifestó que quería besarla.

Pasados diez días, el hombre se personó en el domicilio de la chica, no estando su madre, y se la llevó en moto para darle una vuelta hasta su domicilio en Sa Pobla. Una vez allí, cogió la camioneta para ir los dos a recoger a los hermanos, momento que aprovechó el procesado para darle un abrazo y besarle en los labios. Además, le confesó que sentía cosas por ella y le propuso que, cuando cumpliera 16 años, se fuera vivir con él.

El fiscal relata otra ocasión en la que la chica se quedó a dormir en casa del acusado y, pese a manifestarle que no quería mantener relaciones, éste le subió la camiseta y le dio besos por el pecho y la barriga, además de realizarle tocamientos en el trasero por encima de la ropa. Al día siguiente, el varón se fue a comer con la chica y sus hermanos a un local y, al salir del mismo, fue visto por su suegra en actitud cariñosa y de la mano de la menor, recriminándole la mujer este hecho.

El mismo día, el individuo mandó varios mensajes de WhatsApp a su suegra en los que pedía perdón y reconocía que «no era correcto lo que había hecho» y que se había equivocado «una sola vez, de muy mala manera, pero una sola vez». A partir de entonces, el acusado rompió su relación con su novia y, a su vez, la menor le bloqueó en el móvil, si bien después de esto, a través de Facebook, el procesado contactó con la chica para decirle que le había comprado un teléfono. Ella lo rechazó y le manifestó que no quería seguir manteniendo contacto porque ya había tenido bastantes problemas.