La mujer detenida ha pasado la noche en los calabozos de la Comandancia de la Guardia Civil, en la calle Manuel Azaña de Palma.

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La unidad de la Guardia Civil GIAT (Grupo de Investigación y Análisis de Tráfico) ha descubierto unas manchas de sangre en el coche de la conductora detenida por el atropello mortal y fuga de un camionero en la Vía de Cintura de Palma que pondrían en duda su versión de los hechos. La mujer, de 56 años, sostuvo que no se había dado cuenta de que había atropellado a una persona y que pensó que había golpeado al vehículo.

Joaquín Escalas Llabrés, el conductor, de 61 años, era natural de Deià y trabajaba en una empresa de Santa Maria. Este pasado martes, a las siete y cuarto de la mañana, cuando circulaba por un tramo de la Vía de Cintura próximo al cementerio de Palma, se le averió el camión y tuvo que detenerse en el arcén. De la reconstrucción de los hechos realizada por la Benemérita se desprende que el conductor se deslizó a los bajos del camión, para interesarse por el fallo mecánico, y luego salió hacia la calzada, asomando primero la cabeza.

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Fue entonces cuando la conductora, sin advertir su maniobra, pasó junto al vehículo pesado parado y le golpeó, causándole la muerte al instante. Luego, siguió circulando y salió de la Vía de Cintura. Horas después se entregó en el cuartel de la Policía Local de Palma, y los agentes la trasladaron a la Comandancia de la Guardia Civil, en la calle Manuel Azaña, que es quien instruye las diligencias. Allí declaró que no se había dado cuenta del atropello y que achacó el golpe a que había rozado el camión. Sobre su huida, añadió que dio por hecho que su póliza del seguro se encargaría de los trámites.

Sin embargo, los investigadores han encontrado al parecer restos de sangre en una zona del vehículo que haría «poco creíble» la versión de la mujer detenida. La acusada pasará este miércoles a las nueve de la mañana a disposición judicial, en Vía Alemania. Le imputan un delito de homicidio imprudente y otro de omisión del deber del socorro.