María Teresa y Antonio, este domingo durante la entrevista concedida a este periódico el Palau de la Premsa. | Jaume Morey

«Tengo 63 años, soy pensionista, operado de un tumor maligno, con una discapacidad permanente y apenas puedo mantener la verticalidad. ¿Alguien se puede creer que un viejo como yo, enfermo, puede agredir a un médico joven y corpulento? Hemos pedido en el juzgado que saquen las cámaras de seguridad porque todos los que se están manifestando a lo mejor cambian de opinión», apunta Antonio Planesses, el vecino de la barriada de Son Gotleu que fue detenido el pasado martes por, presuntamente, pegar al médico de cabecera de su mujer por negarle la baja médica.

Antonio y María Teresa, el matrimonio protagonista de esta historia, concede una entrevista a Ultima Hora para dar a conocer su versión de los hechos. «Hay que decir que todo lo que cuenta este doctor es falso. Este hombre, me cogió del cuello y comenzó a apretar y casi me mata. Fue una compañera suya quien tuvo que decirle que me dejara y en ese momento aflojó    y me sacó a patadas de la consulta», explica Antonio.

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Según María Teresa, «todo comenzó el pasado lunes. Yo salí del hospital tras permanecer más de diez días ingresada. Los médicos de Son Llàtzer me dieron el informe y me enviaron al centro de salud para que me tramitaran la baja. Al llegar al mostrador, me indican que el médico no puede atenderme y que ya le pasarán el recado». Al día siguiente, al ver que no hay respuesta por parte del facultativo y que la empresa le insiste en la necesidad de presentar la baja, María Teresa, regresa de nuevo.

«En esta ocasión, subí arriba, esperé 25 minutos en la sala de espera y al ver que no había nadie le toqué en la puerta. El hombre salió pegando gritos y me empujó diciendo que esto no era cosa suya y que fuera a Son Llàtzer», concluye la paciente.

Al llegar a casa, le cuenta lo sucedido a su marido y éste, acude a pedir explicaciones. «Llegué a la consulta, me identifiqué como el marido de Teresa y me dijo que mi mujer era una impresentable. Yo le contesté que él era un sinvergüenza. A partir de ahí, me cogió del cuello a la vez que me decía ‘me cago en tu puta madre’. Iniciamos un forcejeo, pero el médico es un chaval joven, fuerte y me empotró contra una pared. Menos mal que una compañera llegó y le dijo que me soltara. Yo aprecio mucho a los médicos y les estoy muy agradecido pero este hombre está descontrolado», concluye.

El apunte

«Una oportunidad para pedir mejoras a base de contar mentiras»

«Vamos a ser claros. Este hombre ha visto en la agresión la oportunidad, a base de contar mentiras, de reclamar mejoras salariales y laborales y sus compañeros le siguen el juego. Yo soy la víctima. La historia es que un médico ha pegado a un pensionista de 63 años enfermo», insiste Antonio Planesses.