La Policía Nacional arrestó la madrugada del pasado día 28 a dos hombres por un delito de robo con violencia e intimidación. | Archivo

TW
0

Si entráis a un salón de juegos para echar unas monedas pero lo hacéis anunciado que sois narcos y que lleváis encima una pistola, lo normal es que la noche no acabe bien. Es más, lo normal es que, por una cosa o por otra, se acabe durmiendo en los calabozos. Y así ocurrió. La Policía Nacional detuvo la madrugada del pasado viernes a dos hombres, un español y un marroquí acusados de un robo con violencia e intimidación en grado de tentativa. Los hechos hay que situarlos a las 5.00 horas en un local ubicado en la Porta de Sant Antoni, en Palma. Los dos sospechosos accedieron al establecimiento y desde el primer momento llamaron la atención de uno de los empleados. Y con razón. «Somos narcotraficantes, ¿nos puedes guardar la pistola?».

Nadie les guardó nada. Ese extraño comportamiento acabaría suponiéndoles más tarde un grave problema. Después de esa sorprendente irrupción en el salón de juegos, los dos hombres, de 35 y 33 años, se fueron a uno de los rincones a intentar que la suerte les sonriera. Pero no era su noche. De repente los dos delincuentes, que cuentan con antecedentes, acudieron al mostrador para exigirle al empleado 70 euros que la máquina «se había tragado». El empleado se mostró reacio a devolverles dicha cantidad. Y uno de los varones reaccionó haciendo ademán de sacar un arma de la espalda bajo la amenaza de pegarle «dos tiros». Muy de película todo. El trabajador, tras unos breves instantes de tensión, sorteó el entuerto de manera brillante.

Les hizo creer que iba a llamar a un técnico para solventar el problema y a quien telefoneó fue a la Policía Nacional para informarles de lo que estaba ocurriendo. Poco después se abrió la puerta del local. Pero no entró el técnico que iba a solucionar su supuesto contratiempo y les iba a devolver su dinero. Eran dos agentes de la Policía Nacional, que nada más acceder al salón recreativo se encontraron a los dos sospechosos junto a la barra bien tranquilos. Que no eran ni narcos ni llevaban ninguna pistola. Eran únicamente dos delincuentes habituales que habían visto muchas películas. Pero no tantas como el empleado. Ambos quedaron arrestados por un delito de tentativa de robo con violencia e intimidación.