Los nombres de las víctimas en la puerta del centro de educación primaria. | Reuters

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Familiares, amigos y vecinos de la localidad de Uvalde (Texas) han celebrado en la noche de este miércoles una vigilia por las víctimas del tiroteo de la escuela primaria Robb a manos de Salvador Ramos, quien irrumpió armado en sus aulas y mató al menos a 21 personas, entre ellas 19 niños de entre 8 y 10 años. Ramos había compartido sus planes en Facebook unos 30 minutos antes de llegar a la escuela, según ha dicho el gobernador de Texas, Greg Abbott, donde escribió en un primer mensaje que iba a disparar a su abuela, quien sobrevivió y avisó a las autoridades locales, según ha recogido la cadena estadounidense CNN.

«Los mensajes que describió el gobernador Abbott eran mensajes de texto privados uno a uno que se descubrieron después de que ocurriera la terrible tragedia. Estamos cooperando estrechamente con las fuerzas del orden público en su investigación en curso», ha indicado en su perfil oficial de Twitter Andy Stone, portavoz de Meta, la empresa matriz de Facebook. El joven de 18 años publicó en la plataforma 15 minutos antes de atrincherarse dentro del edificio que iba a disparar contra la escuela, donde se atrincheró junto a sus víctimas en un aula del centro antes de ejecutarlas.

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Ramos vestía un chaleco antibalas «utilizado por equipos tácticos, como los SWAT», y portaba un rifle de asalto. Las vigilias por la muerte de los menores, además de en Uvalde -en el salón de eventos Uvalde County Fairplex- también se han llevado a cabo en San Antonio y en la capital del estado, Austin. «Gracias a todos los que se solidarizaron con nuestros vecinos en Uvalde esta noche», ha dicho el alcalde de San Antonio, Ron Nirenberg, en su perfil oficial de Twitter.

La primera dama de Estados Unidos, Jill Biden, ha confirmado este miércoles que viajará a Texas junto al presidente, Joe Biden, con motivo de la tragedia. Jill ha mandado, además, sus condolencias a las víctimas. Ramos, cuyas motivaciones se desconocen, fue finalmente abatido por una agente de la Policía Fronteriza de Estados Unidos que estaba fuera de servicio, pero que fue el primero en acudir junto a otros dos agentes al lugar de los hechos.

El ataque ha dejado otras 17 personas heridas, aunque la mayoría de ellas han sido ya dadas de alta. Aquellas que siguen ingresadas no corren peligro, ha informado el gobernador de Texas, quien en rueda de prensa ha descartado que la tragedia tenga que ver con el fácil acceso a las armas de fuego y sí a un problema de salud mental de quienes cometen estos actos.