El coronel Alejandro Hernández Mosquera pasa revista a las tropas en el patio de la Comandancia de Palma. | Alejandro Sepúlveda

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Un cuerpo de solo 178 años. La Guardia Civil ha cumplido esta semana casi dos siglos de existencia en una estado de forma envidiable y con unas unidades punteras que aquel lejano 28 de marzo de 1844 el duque de Ahumada no pudo ni imaginar. El miércoles, en la celebración en la Comandancia palmesana, quedó patente que la Benemérita se ha sabido adaptar a los nuevos tiempos y que es una de las instituciones más valoradas por los españoles. Y también por los mallorquines. Tras dos años de tristeza pandémica, las instalaciones de la calle Manuel Azaña se engalanaron para celebrar, por todo lo alto, el aniversario policial. 18 veteranos que se jubilaban, entre los que se encontraban históricos como el subteniente Agustín Seguí, el mayor Juan Rodríguez, el brigada Tomás Sastre, y los agentes Toni Vidal, Jesús Huerta o Toni Polo, fueron homenajeados por sus compañeros y por el coronel jefe Alejandro Hernández, que destacó el papel clave de esta generación de guardias en conseguir que Mallorca sea una isla segura. Para los residentes y también para los turistas.

Otro dato que da idea del nivel actual de la Comandancia es que otros 55 agentes y mandos fueron distinguidos por servicios extraordinarios. Gaspar del Amor, César Rabadán, Cosme, Ismael, Félix, Fernando Miguel, Cordón, Palomo, Cristino Seguí y muchos otros desfilaron tan enhiestos como orgullosos y demostraron que, a nivel policial, la Benemérita no tiene nada que enviar a cualquier otro cuerpo de Europa. El discurso del coronel recalcó el papel histórico de la Guardia Civil desde el siglo XIX, cuando no existía ninguna fuerza de seguridad pública de ámbito estatal. La Benemérita ocupó ese vacío y puso orden en los caminos asaltados por bandidos y a la inseguridad que reinaba en el país. «El honor, la disciplina y la lealtad», las divisas del cuerpo que recordó Hernández.

En Mallorca, siempre afectada por la insularidad, la primera guarnición se estableció en 1846: «Desde aquel entonces hemos ido creciendo de forma imparable y los hombres y mujeres que actualmente componemos la diecisieteava Zona de la Guardia Civil desarrollamos las capacidades de actuación en todos los ámbitos policiales». La clave, para el mando, es el compromiso de servicio público. Antes y ahora. Independientemente de quién gobierne el país. Y siempre con lealtad a sus principios. El miércoles, en el vistoso y caluroso acto en la Comandancia, quedó claro que la sociedad mallorquina reconoce los méritos de la institución. Y, también, que con 30 grados al sol, los guardias tienen un aguante único. Benemérito.