El imputado, este jueves, en una sala de lo Penal de Vía Alemania de Palma. | Juan P. Martínez

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Desde su vivienda, ubicada en el barrio palmesano de Pere Garau, R.D.M.U. estuvo durante dos meses, de mayo a junio de 2017, almacenando en distintos dispositivos de su propiedad y distribuyendo a través de varios chats de WhatsApp imágenes de pornografía infantil. Ayer, en un juzgado de lo Penal de Vía Alemania admitió los hechos ante la magistrada y aceptó una condena de quince meses de cárcel, dos años de libertad vigilada y tres sin poder dedicarse a ningún oficio relacionado con menores. El acusado esquiva la prisión al quedar suspendida la pena.

Una intensa investigación de la Policía Nacional permitió localizar el lugar desde donde el acusado, nacido en Colombia, se descargaba el material y también lo compartía: era un piso de Pere Garau. En el registro de su vivienda se hallaron dos teléfonos móviles y un ordenador portátil donde el acusado almacenaba el material prohibido. Las pesquisas descubrieron que el joven subió un total de 39 archivos a Google Fotos que contenían imágenes de abuso infantil, algunos de ellos duplicados.

En esas mismas fechas también participó en chats de WhatsApp en los que se producía de manera continua un intercambio de archivos de vídeo de pornografía en los que participaban menores. Inicialmente la Fiscalía pedía para el joven tres años de prisión. Su abogado alcanzó un acuerdo de conformidad con la Fiscalía y la pena quedó fijada finalmente en quince meses de cárcel, dos años de libertad vigilada y tres sin poder dedicarse a ninguna profesión que tenga relación con menores. Asimismo deberá realizar un curso de educación sexual como condición para no entrar en prisión.