Los hechos juzgados en Palma tuvieron lugar a finales del mes de julio de 2020 en un hotel de Magaluf. 

10

«Siendo los hechos reprochables penalmente, carecen de la consistencia y gravedad que vertebran el delito de abuso sexual por el que ha sido acusado», apunta la magistrada en la sentencia. Un juzgado de lo Penal de Palma ha condenado a un joven turista británico al pago de una multa de 180 euros como autor de un delito de coacciones leves por tocar las nalgas a una chica en la piscina de un hotel en Magaluf en julio de 2020.

En el juicio, celebrado a finales del pasado mes de septiembre, el procesado, de 19 años, dijo no recordar nada de lo sucedido aquel día porque había bebido junto a sus amigos, con los que estaba de vacaciones. «De repente la chica me dio dos bofetones y le pedí disculpas por si le había molestado algo», señaló a través de videoconferencia. La magistrada aprecia la atenuante analógica de toxifrenia al considerar que el joven actuó bajo los efectos de las bebidas alcohólicas.

Los hechos juzgados, considerados por la Fiscalía como un delito de abuso sexual y por el cual pedía para el acusado una multa de 3.240 euros, tuvieron lugar sobre las 16.00 horas del 28 de julio. En ese momento ambos jóvenes se encontraban en la piscina del hotel, ubicado en Magaluf. La chica había llegado a la Isla ese mismo día procedente de Francia. La joven relató a la jueza que conocieron ella y sus amigas a unos chicos mientras estaba en el agua y que minutos después ocurrió el incidente. «Cuando salí de la piscina uno de ellos vino hacia mí y me agarró del trasero. En ese mismo momento me pidió perdón», relató la chica. Asimismo reconoció que le dio dos bofetones y que los amigos del chico se rieron.

El fallo reconoce la culpabilidad del acusado, asistido durante la vista por la abogada Gloria Olmos, pero señala que la jurisprudencia del Tribunal Supremo «ha reiterado en supuestos similares que la infracción penal es de naturaleza leve». Con todo ello el procesado ha sido sentenciado al pago de una multa de 180 euros. Tocar la nalga con la mano abierta no siempre es abuso sexual.