Imagen de archivo del hospital de Inca, donde falleció el hombre el 30 de diciembre de 2019 tras ingresar por una fractura de cadera. | M.NADAL

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Un juzgado ha abierto una investigación contra un traumatólogo del hospital de Inca por la muerte de un paciente de 92 años tras caerse en el quirófano. El médico firmó un certificado de defunción por muerte natural, pero la autopsia reveló que falleció a consecuencia de un golpe en la cabeza que sufrió al caer.

La víctima fue operada el 30 de diciembre de 2019 por la mañana por una fractura de cadera. A las 11.15 horas, un médico informó a los familiares de que se había roto la mesa de operaciones y el hombre se había caído. Los facultativos, según la denuncia interpuesta por la hija del paciente, le hicieron un TAC y al cabo de cinco minutos le informaron que no se detectaba ninguna complejidad y que procederían a la intervención quirúrgica. La mujer preguntó al traumatólogo sobre la posibilidad de aplazar la operación, pero el médico respondió que tenían que aprovechar la anestesia dado que volver a dormirlo sería delicado por su edad y que no había sufrido ninguna lesión en la caída.

El facultativo investigado salió en torno a las 13.00 horas de la sala de operaciones y explicó a la hija de la víctima que su padre no había resistido a la intervención quirúrgica porque ya era mayor. Un médico de guardia contó a los familiares de la víctima que cuando le quitaron el tubo de la respiración el hombre ya no respiró por sí solo. El 2 de enero, un médico forense practicó la autopsia del cadáver y el resultado determinó que el anciano había fallecido por el golpe en la cabeza y no por una complicación en la operación como indicó el traumatólogo.