Agentes de la UIP llegados desde Valencia, dispersando a miles de jóvenes turistas en la Platja de Palma. | JOSÉ ANTONIO RAMÍREZ

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El reloj marca las 22.30 horas. El comisario Mario González y el mayor Tomás Brull imparten el briefing del operativo policial conjunto contra la dispersión de miles de jóvenes por las calles y plazas de Palma y la celebración de macrobotellones.

Policía Local de Palma y Cuerpo Nacional de Policía conforman un equipo modélico. Visten diferente uniforme, pero les une su vocación de servicio. En la calle, todos son compañeros y su máxima premisa es la de velar por la seguridad de los ciudadanos.

La llegada de la UIP (Unidad de Intervención Policía) resulta clave y un soplo de aire fresco para tratar de controlar a los más de 12.000 jóvenes que, cada día a partir de las dos de la madrugada, campan a sus anchas en la Platja de Palma. Controles de alcoholemia, cierre de los polígonos para evitar la concentración de miles de jóvenes e inspecciones masivas en locales, se sucedieron durante todo el fin de semana con el objetivo de evitar, en la medida de lo posible, aglomeraciones en un contexto de emergencia sanitaria.

Desde hace semanas la situación de la pandemia y el alto número de contagios positivos de COVID entre los jóvenes preocupa a las autoriades. «Tenemos en las calles todos los fines de semana a más de 25.000 personas, entre turistas y españoles. Al cerrar los polígonos hemos erradicado un conflico focalizado en aquella zona, pero los chicos se han dispersado por otras partes de la ciudad. Ahora mismo, uno de los puntos más conflictivos lo tenemos en el Passeig Marítim. Por ese motivo, vamos a intensificar allí nuestra presencia», apunta uno de los mandos.

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Una de las caracteríscas más preocupantes es la media de edad que participa en los botellones. Se trata de chicos entre 14 y 17 años en su gran mayoría. Durante el fin de semana se controlaron 185 vehículos, se levantaron 11 etilometrias penales y 10 administrativas. También se interpusieron una quincena de denuncias por no tener la ITV pasada, no tener seguro y multado a 24 conductores.

Además, se inmovilizaron cuatro vehículos y se levantaron más de 70 actas por tenencia de sustancias estupefacientes, incumplimiento de licencias, incumplimiento de medidas anti COVID y botellón.

Durante las madrugadas del sábado y domingo se puso un especial énfasis en el control de botellones en la Platja de Palma, Son Castelló, Can Valero, Passeig Marítim, Secar de la Real, Santa Catalina o sa Feixina.

También se inició una campaña de información a locales para explicar las nuevas regulaciones con respecto a la venta de alcohol y, asimismo, un control especial de los establecimientos tipo minimarket de Passeig Marítim por venta de alcohol fuera de horario establecido.

También se intervino en siete peleas y se arrestó a dos personas por atentado contra la autoridad y una de ellas también por tráfico de drogas.