El alcalde de Palma, José Hila, pasa revista a los policías locales el día de la presentación de las bicicletas eléctricas.

La Policía Local de Palma ha abierto una investigación para tratar de localizar al ladrón que, el pasado lunes, les robó una bicicleta policial delante de la comisaría de Distrito Centro.

Los hechos tuvieron lugar en la puerta de la comisaría, ubicada en la calle Jaume Llull Garau. Según las primera hipótesis de la investigación, uno de los agentes llegó a las dependencias policiales y dejó el vehículo aparcado frente a la puerta con el caballete puesto. Hay versiones que apuntan que el policía la ató con el candado y otras que dicen que simplemente la dejó frente a la comisaría.

Pasados unos minutos, una vecina de la zona entró en la sala y comunicó a los funcionarios policiales que había visto a un joven manipular la bicicleta eléctrica y llevársela corriendo. Cuando los policías salieron a la calle pudieron comprobar que les habían sustraído el vehículo.

A partir de ese momento, se inició una investigación y se revisaron las cámaras de seguridad.

Las bicicletas fueron adjudicadas a Control de Acceso y Tiempo Balear SL. Su modelo es Aspe Force 40. Cuentan con un cuadro Megamo con batería integrada de 500 Wh y cableado interno, horquilla con 100 milímetros de recorrido y bloqueo de suspensiones, motor Shimano e7000, frenos hidráulicos, ruedas de 29 pulgadas, alforjas acolchadas con reflectantes, alarma y monitor de control Shimano de 1,39 pulgadas.

Fuentes policiales consultadas apuntan que los vehículos disponen de número de bastidor y que será muy difícil que puedan venderlas.

Las quince bicicletas tuvieron un coste de 46.500 euros, a lo que hay que añadirle la dotación de extras. Es decir, algo más de 3.500 euros por unidad.

Desde un primer momento, fueron muchas las voces que criticaron la adquisición y utilidad de estos vehículos. También se destacó la falta de seguridad de los mismos.