El acusado, Celestino Rodríguez, esta mañana en el juicio con jurado en la Audiencia de Palma. | Alejandro Sepúlveda

El acusado por el crimen de la Colònia de Sant Jordi, Celestino Rodríguez, ha negado este lunes en el juicio con jurado en la Audiencia de Palma que tuviera intención de matar a puñaladas a Veronika Hoffmann. El hombre ha explicado que conoció a la víctima cuando alimentaban a una colonia de gatos en agosto de 2019. «Una amiga alemana le dijo que yo estaba viviendo en la calle y me ofreció una habitación a finales de mes. Yo le ayudaba en todo, pero esa mujer me echaba unas broncas de miedo». El 22 de septiembre de ese año, los gatos habían defecado por todo el apartamento, en la Avenida Primavera, y el hombre y la mujer iniciaron una discusión. «Me tomé cuatro o cinco copas y acabé con ella. Sí, la maté, pero es que me volvió loco».

El procesado, que ha negado que fueran pareja, ha matizado que normalmente no bebía alcohol ni tomaba droga. «Yo solo estaba por los gatos y me levantaba a las cinco de la mañana para ir a echarles comida». La mujer, según su versión, le gritaba constantemente. «Llevaba cuatro días con ella». El día de los hechos, la mujer sacó sábanas y mantas con heces de gatos a la terraza. «Empezó a chillarme y a decirme cosas raras en alemán que yo ni entendía. Y ahí se me fue la cabeza y me fui a por un cuchillo». Celestino ha comentado que tomó «cinco o seis» vasos largos de vodka.

«Yo cobraba 400 euros y ni comía. El dinero era para dar de comer a los gatos. En octubre iba a empezar a trabajar en el ayuntamiento», ha recordado el agresor. «Me da igual si me meten mil años, pero voy a decir la verdad», ha comentado visiblemente nervioso. Celestino ha asegurado que no pensó en matarla. «Se me fue la cabeza», ha insistido.

El procesado ha declarado que le ayudaba con los trabajos domésticos de la vivienda y que no se relacionaba con los vecinos. «Me planteé irme de la casa pero me quedaban pocos días para empezar a trabajar». Agentes de la Guardia Civil me preguntaron qué había hecho y les dije que había matado a esta señora. «Yo tengo familia, pero está perdida. Tengo hijos y hermanos, pero no tengo relación con ninguno», ha manifestado ante las preguntas del abogado de la Comunidad Autónoma.

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Gatos callejeros

Celestino Rodríguez vivía en la indigencia cuando conoció a Veronika Hoffmann alimentando a gatos callejeros en la zona de es Carregador, en la Colònia de Sant Jordi, en 2019. La mujer acogió al hombre, español de 61 años, en su domicilio de la avenida Primavera, una planta baja donde residía con una decena de gatos y un perro. El 22 de septiembre de ese año, tras cerca de un mes de convivencia, Celestino asesinó a puñaladas a Veronika, de 59 años y origen alemán.

La Fiscalía pide una condena de 16 años de prisión para el agresor por un delito de asesinato. El ministerio público aprecia la circunstancia atenuante de confesión después de que el autor del crimen machista reconociera los hechos. El acusado deberá indemnizar a los dos hijos de la víctima con 100.000 euros para cada uno.

El asesinato ocurrió sobre las 6.30 horas, según la versión de la Fiscalía. El hombre aprovechó que Veronika se encontraba en la terraza para ir a la cocina y coger un cuchillo. De forma sorpresiva, sin que la mujer pudiera defenderse, la apuñaló en el tórax y en el abdomen. Los gritos de la víctima rompieron la calma de la avenida Primavera de la localidad. Varios vecinos observaron al asesino por las inmediaciones de la vivienda con un cuchillo lleno de sangre y avisaron a los equipos de emergencias.

Una patrulla de la Guardia Civil se desplazó hasta el lugar y detuvo a Celestino, que se limitó a decir que lo sentía. El hombre acababa de quitar la vida a la mujer que lo acogió en su casa para que no siguiera durmiendo en la calle.